martes, 18 de agosto de 2009

La Villa Müller de Loos

Creo que ha sido la visita de arquitectura moderna que más me ha impresionado en mi vida. Y el exterior era poco atractivo (La ornamentación es un crimen, es el título de un ensayo de Loos): esta es una casa para vivir dentro de ella, no para verla por fuera, aunque también.
Nos clavaron 400 coronas (16 euros), pero mereció la pena. Había que apuntarse con tiempo: (todos los datos en su web), pero otros llegaron tarde, así que la guía nos lo enseñó todo (y muy bien) a mí, que sé del tema lo que he ido viendo estos años en revistas de arquitectura (El Croquis, AV) y a Javier, que sí que sabe de ello pero se define como 'arquitecto de pueblo'. (vamos, que no va de exquisito). Y cómo disfrutamos en la casa de Loos.
Por dentro es un prodigio de comunicación entre salas, de buena orientación de las ventanas y terrazas -cada vista era prodigiosa-, de uso exquisito de materiales -mármol, buenas maderas, cada una para cada sitio: todo escogido para hacer felices a sus dueños [nada que ver con lo que hacen gente estreñida como Mies o Le Corbusier: y por cierto que no visitamos la villa Tugendthat de Mies van der Rohe en Brno, la que ponen los modernos como cima de la arquitectura en la República Checa; ya tuve bastante con el pabellón de Barcelona.)
Y se estaba muy a gusto allí. Pero podéis echar un vistazo aquí, en este enlace a vistas interiores en 360º. Y luego aquí hay fotos, como esta del salón:


Mármol de colores y dos peceras incrustadas, sillas y sillones distintos, desparejados, para que cada persona encuentre su lugar propio en donde se sienta más a gusto, alfombras, muebles: calor. Y detrás, el comedor, la escalera central y la que lleva al boudoir. Otra vista en dirección al comedor (de aquí):



Y otra más (de una buena web):


Y tomo de la web oficial una maqueta de la casa (y hay también cortes: es fundamental el Raumplan, los espacios que va creando; leed ahí un texto muy bueno suyo sobre el tema):



Y aquí fotos de fuera. Un lado, el del garaje:



La entrada de mármol amarillo (el amarillo es clave: cf. las ventanas), de un travertino checo:


Estas dos fotos, de un tal roryrory (aquí y aquí)

Y una vista fronta y otra de detrás (las fotos, de Javier):






Y esta del otro lado:


Y desde el furaco que veis arriba, esta vista:

3 comentarios:

  1. Esto no tiene mucho de Compostelano XD

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  2. Cuando estudiaba Interiorismo en Artes Aplicadas era uno de mis favoritos. Compre el libro de Benedetto Gravagnuolo de ediciones Nerea edición 1988.
    La máxima de LOOS era: " el ornamento es delito".

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