9 de marzo de 2007

Por qué Trapiello

Me tiro de los pelos porque no encuentro La cosa en sí; que sepa, por ahora ha llegado a Santiago un solo ejemplar, a Follas Novas, y Colmeiro se lo vendió la misma mañana a "un cliente"; no es la primera vez que me lo hace, el ladino. En las demás librerías, nada. Y Mr. Quaker que ya lo tiene, allí a lo lejos. El representante de la editorial Pre-textos, que parece que viene de Vigo, ¡sólo trajo un cutreejemplar!
Y por qué tanto interés por Trapiello.
A mí me parece que con sus Diarios se ha convertido en el gran novelista español de estos últimos veinte años, de una novela en catorce entregas (esperemos que sean muchas más), en las que nos cuenta su vida, bien normal; pero qué bien la cuenta: la vida rutinaria, los pájaros, lo que pasa en la calle, sus lecturas. Poco más. Y con esos mimbres, bien pobres, nos tiene colgados de lo que escribe a unos cuantos (creo que cada vez más).
Estoy aburrido de leer, cada vez que se habla de él, que es un maledicente. Parece que con eso está dicho todo de él ¿Os creéis que se pueden publicar catorce volúmenes de Diarios, los últimos de 800 páginas, simplemente con maledicencias? Cuando critica a gente (y eso es una parte pequeña de los Diarios) 1. lo hace habitualmente con gracia (el viaje a Toledo con Gimferrer es magnífico y desternillante); 2. muchos de los criticados se lo merecen, vacas sagradas que están aburridas de que les echen flores en todas las emisoras de radio, televisión y periódicos; 3. su crítica es la de la sátira clásica (castigat ridendo mores) y tiene un indudable efecto benéfico, teniendo en cuenta el panorama de pasteleo en que se ha convertido el circo mediático de la literatura española actual. He leído algún otro Diario de escritor español, y eso sí que era sobrarse. Otro ejemplo: los artículos de Javier Marías son casi siempre ofensivos (cada semana ofende a un segmento de la población), pero nadie dice de él que sea un escritor de mala baba; de hecho, pasa por escritor olímpico y british

16 comentarios:

Peter dijo...

Bien visto. Se puede ser antipático y buen escritor.

Rocío Arana dijo...

Es que me resulta increíble que a alguien no le guste la universidad de Navarra, pero es sólo la opinión de una loca entusiástica. (no sé si existe esa palabra, pero me define.)

Anónimo dijo...

Pero es que además la ridiculiza y llama maricón a uno de los numerarios. Joder con el tío! A mí Trapiello ni fu ni fa. Escribe bien pero es corto de inteligencia, poca profundidad, muy español y poco oreado en europa y el mundo. Se vende muy bien y cae bien cuando insulta. Eso tiene mérito. Sus diarios valen la pena aunque cansen por reiterativos. Dejémoslo así y que hable garcía máiquez que es amigo suyo.Pedro

E. G-Máiquez dijo...

¿Pedro? El G-Máiquez amigo de Trapiello es Jaime. Yo vivo en provincias y no tengo tantos amigos literatos. En cualquier caso, estoy de acuerdo.

E. G-Máiquez dijo...

...de acuerdo con Arp, quiero decir.

ARP dijo...

Pedro, seas quien seas, me parece que te encelas demasiado con unas pocas páginas, en unos diarios que pueden ocupar ahora unas 8000 (ocho mil) páginas en total.
Eres injusto: jamás se me ocurriría decir que es corto de inteligencia o poco profundo o poco oreado. Me parece una persona de una sensibilidad exquisita y que escribe maravillosamente; ideas: bien buenas son muchas, aunque no sé si a ti te pueden parecer 'poco profundas'.
Lo que sí me molesta es eso de 'se vende muy bien y cae bien cuando insulta': de hecho cae mal a mucha gente por eso; y no insulta: describe. Otra cosa es que se deje llevar a veces de sus prejuicios. Que sea injusto con algo o alguien por falta de perspectiva no es motivo para esa crítica excesiva tuya.
De hecho, me asombra que lo leas, si es que te resulta tan anodino.

Anónimo dijo...

Me retracto de mis palabras. Fueron demasiado gruesas e injustas. Yo creo que escribe muy bien, que es uno de los mejores prosistas en castellano y un magnífico poeta. Le leo por eso, aunque reconozco que sus diarios me llegan cansar. Pensaba que GM era amigo suyo, ahora veo que es su hermano y que me he confundido. De Trapiello me molestan sus descripciones. A mí me dolió lo de la Uni porque me pareció injusto. Desde entonces le leo con más distancia y me pregunto si es igual de injusto con la demás gente que describe. No me refiero a lo gimferrer, de pradas, marías y demás. No, ellos están en el circo literario y están expuestos a que hablen de ellos. Pero un profesor de la Uni o un concejal de pueblo - por muy palurdo que sea - me parece triste que escriba sobre ellos ridiculizándoles un poco. Lo que hizo con el foro tampoco me gustó, me pareció que eso sólo lo podía hacer alguien con un ego excesivamente grande. Ahora que releo corto de inteligencia y poco profundo me parece claramente injusto, así que lo retiro. A mí lo de navarra me dolió, aunque sé que no es un argumento. Pedro

E. G-Máiquez dijo...

Yo lo de Navarra, Pedro, no lo vi. Reconozco que leo sus diarios un poco en diagonal, y tuve -por lo que contáis- la suerte de no dar con aquella visita.

Anónimo dijo...

He leído todos los tomos de los diarios de Trapiello desde que empezaron a publicarse. Ahora voy por la página 200, más o menos, del último de los suyos: La cosa en sí. Es un escritor que me produce impresiones contrarias, radicalmente contrarias, diría. Lo leo porque el género de literatura de diarios es mi predilecto y en nuestro pais ese tipo de obras escasean mucho, y más aún si son de calidad. Los diarios de Trapiello la tienen. Ahora bien, ¿negar lo que es evidente?. Hay resquemor en esos diarios y en muchos otros artículos que escribe (léase el prólogo al libro de Chaves Nogales en Asteroide). Respecto a su cr´tica sobre la vida literaria, ¿a cuántos premios se ha presentado Trapiello?, ¿cuántos le han dado?, ¿cuántos viajes con cargo a presupuestos públicos no ha hecho?, ¿de cuántos jurados no ha formado parte?. Ahora bien: Si se quiere leer un fragmento, aunque sólo sea eso, de cómo puede ser un paseo por una calle de Madrid, una visita a una librería, un sentimiento de nostalgia o asombro ante la vista de alguien que se cruza con nosotros... hay que leerlo a él O volver a Pla.

Robert dijo...

Compostela, estoy totalmente de acuerdo en tus reflexiones. Yo he pasado por un proceso similar, aunque por detalles distintos a los que tu apuntas, y acaba siendo mucho mejor volver a un disfrute de la lectura sin ese "fanatismo" por el escritor como persona.

Verónica dijo...

Me apetece mucho leer a Trapiello, después de leeros aquí a vosotros.
Reconozco, mea culpa, que también me gustan a veces De Prada (con todas las pegas que quieran ponérsele, "Las esquinas del aire" es de los mejores libros que se han escrito en España en muchos años), y Gimferrer. Nada, Marías y Muñoz Molina.
Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Yo también comparto cierto sentimiento ambiguo respecto del Trapiello persona. Me ha caído bien y no tan bien a un tiempo. En cualquier caso, su literatura, que es de lo que se trata, me ha atraído mucho desde el principio. Algo parecido podría decir de su editor: me gustan sus libros, no tanto su persona.

Comparto también las críticas sobre su intervención en aquel foro en el que participábamos un puñado de admiradores (de nick camusiano: Mersol por Mersault). No debió censurarnos. Nunca. No tenía motivos.

Últimamente he descubierto algunas páginas que merecen la pena de otro diarista (a mí también me chifla el género), Miguel Sánchez-Ostiz, en "La casa del rojo". Pero, es cierto: o nos quedamos con Trapiello o volvemos a Pla.

No conozco la Universidad de Navarra y poco, algo, a la gente del Opus. Reconociéndolo, diré que tampoco tengo motivos para que me resulten simpáticos sus miembros ni atractivas las instituciones que dirigen. No me gusta que se metan en mi vida.

Un saludo cordial.

Anónimo dijo...

Según tengo entendido, el foro Trapiello al que hacéis referencia se cerró no por los comentarios de los lectores más o menos admiradores, más o menos críticos, sino debido a las intervenciones de una persona, un pintor gran amigo suyo en otros tiempos (no Quico Rivas, que al menos firma con su nombre), que se dedicaba a ajustar sus cuentas personales de hace casi treinta años, ocultándose bajo los nicks de “Luchador de sumo anoréxico” y “Paco”.

Caballero del Punto Fijo dijo...

Me duele ya la prosa de escribir tan estoica y noblemente,
de ser tan humilde y tan errante,
de estar tan en sazón, tan en mi punto.

Anónimo dijo...

Las primeras entregas de sus diarios, vale. Pero lleva unos años desdiciéndose y perdfiendo fuelle. ¡Ha entrado por fin en el Club de las Almendritas! Y lo que es peor, en el Caserón de los Escribidores Desaforados. Le veremos en la Academia, fijo.

Anónimo dijo...

¿Me podéis decir qué años abarca cada uno de los tres últimos diarios, por favor?

Rodolfo

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