lunes, 21 de noviembre de 2005

Arquitectura humana

Ayer, un muy interesante reportaje de Lola Galán en El País sobre los edificios singulares y las dificultades que tiene el hombre común para habitarlos: esas paredes de cristal copiadas de Suecia, que aquí convierten las casas en una sauna, esos nuevos palacios de la Ópera en los que bastantes espectadores no ven nada, esas casas con el baño en medio porque es la moda en Holanda.
Cada vez veo más clara la enorme responsabilidad de los arquitectos en la vida de las personas, aunque el que me abrió los ojos fue Tom Wolfe, con su descacharrante Quién teme a la Bauhaus feroz (From Bauhaus to our House). En ese libro Le Corbusier y Mies van der Rohe son los principales criminales; Le Corbusier se queja de que los obreros no quieren vivir en las casas que les ha construido (en el reportaje de El País, los que llegan a una nueva casa de Madrid se dedican a cambiarlo todo: ya se sabe, palurdos sin educación estética). Los arquitectos se perdieron cuando nacieron las revistas de arquitectura: ahora muchos sólo piensan en cómo queda su edificio en las fotos.
Por ir a lo concreto: el que ve mi Facultad desde fuera se queda impresionado de su modernidad; a mí me gustan mucho sus fachadas. El problema es la vida diaria: despachos de profesores en un largo pasillo, que impiden la comunicación: cada uno tiene su despacho y la organización arquitectónica impide el trato personal y el intercambio de ideas. La biblioteca (¡hablo de una Facultad de Filología!) está en el sótano, en un lugar en principio no previsto (¡no habían previsto los libros!). No hay casi sitios para trabajar y mejor no quedarse, por si uno se muere de congelación. Más, en Laudator temporis acti.
Las aulas están orientadas de tal modo que las ventanas tienen que estar siempre tapadas, porque no se vería la pizarra. En cambio, esta hermosa vista sólo se puede disfrutar desde los cuartos de baño:



Otro de los que mencionaba Wolfe es Eisenman, que embaucó a Fraga para hacer la ruinosa Ciudad de la Cultura: llevan gastado un dineral y todavía no saben muy bien para qué se está haciendo.

5 comentarios:

  1. No te ha salido la foto (ha quedado con img src=http://www.blogger.com)

    Saludos!

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  2. Totalmente de acuerdo. Tengo un par de amigos estudiantes de arquitectura con los qu ees imposible llegar a un acuerdo sobre lo que debe ser una casa. Ello spiensan en la foto, como dices, en el diseño, no en las personas que han de sufrir vivir en ellas o verlas desde la calle (porque hay fachadas que son un atentado).

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  3. No conozco muy bien Filología, pero estoy seguro de que las clases son audibles. Porque en Periodismo te vuelves loco tratando de escuchar al profesor. La cafetería ya es algo de juzgado de guardia. Un estudio sobre la reverberación concluyó que en esa zona de la facultad puede llegar a 8 segundos. De modo que cuando se llena se hace insoportable. Para hablar con alguien que tienes al lado tienes casi que gritar.

    En fin, no discuto que Siza sea un gran arquitecto, pero Periodismo parece más un museo que una facultad.

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  4. Hola!
    échale un vistazo a encuentratusitio.blogspot.com, a ver qué te parece.

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  5. estoy muy interesado en conocer sobre arquitectura humana....estoy de acuerdo con algunos puntos de vista creo la solución arquitectónica debe ajustare mas al comportamiento humano de quienes van a habitar.

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