lunes, 19 de septiembre de 2005

Jornaleros

En el Evangelio de la Misa de ayer se leía la parábola de los jornaleros:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
-«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:
"Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido."
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?"
Le respondieron:
"Nadie nos ha contratado."
Él les dijo:
"Id también vosotros a mi viña."
Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz:
"Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros."
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo:
"Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno."
Él replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?"
Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»
Ya desde el punto de vista de la técnica narrativa es excelente: con intriga, dosificando la información: fijaos en la manera de dar el salario, empezando por los últimos, para llegar al final con la queja de los que habían pasado todo el día al calor.
Para los amantes de las comparaciones con el folklore (algo que estuvo muy de moda en tiempos) es llamativo aquí el número de veces (5) que va el amo de la viña a buscar jornaleros. Lo habitual en la mayoría de los relatos folklóricos es 3; aquí el número de cinco veces me parece señal de la preocupación 'excesiva' de Dios por los hombres, que al final es la clave de toda la parábola.
Sobre este evangelio hay excelentes comentarios en Video meliora: sobre la alegría de ver que se salvan algunos en el último momento, sobre no ser envidiosos de eso, sobre los cristianos, que en el último momento (estamos en el final de los tiempos) consiguieron lo que ansiaban los judíos desde hacía cientos de años. Menciona lo que dijo en misa el predicador:
He said that we love justice so much that we might want to hold back God's generosity and mercy, asking him to give us less out of our human desire for justice. He told a story about a man who died and was shown to the "slums of Heaven" because it was all he asked or expected of God. He didn't expect God to give him far beyond what he deserved. He didn't believe God to be tremendously generous.
Dijo que amamos tanto la justicia que querríamos reducir la generosidad y misericordia de Dios, pidiéndole que nos dé menos por nuestro deseo humano de justicia. Contó una historia de un hombre que murió y le fue mostrada una calleja del cielo porque eso era todo lo que pedía o esperaba de Dios. No esperaba que Dios le diera muy por encima de lo que merecía. No creía que Dios fuera tremendamente generoso.

Maravilloso evangelio, ¿no? Muy consolador, al menos para los que no nos ponemos en el grupo de los primeros trabajadores de la viña, o al menos para los que, estando en la viña desde el principio, hemos estado haciendo el vago.

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