Me costó terminar el Infierno, ya lo conté. Pero me bastaba con ir encontrando cosas valiosas cada poco. Ya lo disfrutaré de verdad en la segunda lectura.
En cambio, por el principio del Purgatorio voy de alegría en alegría. Puede parecer una tontería, pero qué bien al principio del canto I encontrarme a mis queridas urracas, cuyo negro con reflejos azules lo descubrimos el otro día nada menos que en las barbas de Ulises (Od. 16.176: azuladas se le pusieron las barbas por el mentón, κυάνεαι δ' ἐγένοντο ἐθειράδες ἀμφὶ γένειον).
Dante las llama míseras (le "Piche misere" 1.9) a las pobres pegas, a las urracas (la Pica pica de nombre latino: hasta en eso son pobres), seguramente para hacerle la rosca a las Musas, que según Ovidio (Met. 5.294 ss.) se quedaron con el monopolio de la inspiración poética. Para ello, convirtieron a las nueve pobres hijas de Píero, que se atrevieron a plantarles cara, en esos pájaros tan maltratados por una conspiración (ahora lo entiendo) de poetas pelotilleros de la Musas a escala cuasi-mundial.
Ovidio termina el episodio contando que, convertidas en urracas, lo que les queda, además de su antigua facundia, es la ronca palabrería y el tremendo afán de hablar (5.678: raucaque garrulitas studiumque inmane loquendi).
Ovidio: esta te la guardo.
martes, 10 de diciembre de 2013
sábado, 7 de diciembre de 2013
Sonido Donosti
Últimamente toda la música moderna que oigo es a través de NPR Music (me las doy de liberal, pero siempre acabo en la pública) y a través de ellos a dos emisoras independientes (creo): KEXP y KCRW.
Cuando voy en coche oigo Radio 3 (aunque cada vez más Radio Clásica). Buscando un programa que me había gustado di el otro día con otro de Radio 3 extra (=solo en web) que se llama Retromanía: en el podcast que me bajé Homenajeaban a Family, un grupo de San Sebastián [=Donosti] que dio nombre a esa corriente que parece que tiene antecedentes en grupos como Vainica Doble y Décima víctima o incluso Esclarecidos. A mí, despistado en aquellos años, casi ni me sonaba ninguno de ellos, salvo La buena vida, que sí que conozco bien. Pero por Emilio Quintana me estoy poniendo algo a tono con el pop español sin complejos, así que este programa lo disfruté mucho.
Pusieron, aparte de canciones muy buenas de Family, esta, En un día gris, de Aventuras de Kirlian,
Que es un grupo que luego se llamó Le Mans. Mirad qué maravilla de canción, Con Peru en la playa:
Muy buen programa, Retromanía. También les escuché este que dedicaron a Morrissey. Los Smiths: mi grupo favorito de adolescente.
Cuando voy en coche oigo Radio 3 (aunque cada vez más Radio Clásica). Buscando un programa que me había gustado di el otro día con otro de Radio 3 extra (=solo en web) que se llama Retromanía: en el podcast que me bajé Homenajeaban a Family, un grupo de San Sebastián [=Donosti] que dio nombre a esa corriente que parece que tiene antecedentes en grupos como Vainica Doble y Décima víctima o incluso Esclarecidos. A mí, despistado en aquellos años, casi ni me sonaba ninguno de ellos, salvo La buena vida, que sí que conozco bien. Pero por Emilio Quintana me estoy poniendo algo a tono con el pop español sin complejos, así que este programa lo disfruté mucho.
Pusieron, aparte de canciones muy buenas de Family, esta, En un día gris, de Aventuras de Kirlian,
Que es un grupo que luego se llamó Le Mans. Mirad qué maravilla de canción, Con Peru en la playa:
Muy buen programa, Retromanía. También les escuché este que dedicaron a Morrissey. Los Smiths: mi grupo favorito de adolescente.
viernes, 6 de diciembre de 2013
Odisea 5
El canto 5 comienza con Titono y Aurora y a continuación se habla de otro mortal y otra diosa: Calipso (='la que oculta') es la diosa que "guarda" (ἴσχει) a Ulises "por fuerza" (ἀνάγκῃ 5.14-15) en su isla. Parece que ella repetía que iba a hacer a Ulises "inmortal y sin vejez todos los dias (=siempre)" (5.136: ἀθάνατον καὶ ἀγήραον ἤματα πάντα), pero él no se fía un pelo de ella (5.172; en 5.153 se cuenta que a Ulises "no le agradaba la diosa"). Reconocerá que es más guapa que su mujer, pero a pesar de todo quiere volver a casa y ver el día del retorno (5.220 οἴκαδέ τ' ἐλθέμεναι καὶ νόστιμον ἦμαρ ἰδέσθαι). La mortalidad de Ulises es un tema que recorre toda la obra y la inmortalidad que le ofrece Calipso es una tentación de algo imposible que él es muy sensato de comprender que no está a su alcance.
5.18-22 Quejas de Atenea: nadie se acuerda en Ítaca de Ulises: así le pagan. Es un tema repetido el de la ingratitud de sus súbditos, que justifica su durísima actuación al final. Pero tendrá que pasar por muchas pruebas antes: "soportaré en mi pecho con ánimo sufridor-de-desgracias" (5.222 τλήσομαι ἐν στήθεσσιν ἔχων ταλαπενθέα θυμόν).
5.56 "mar de color de violeta" (πόντου βὰς ἰοειδέος) [para el archivo 'colores del mar'].
5.62 Mujeres y diosas siempre ocupadas: como Helena en 4.134, Calipso está trabajando en el telar; y como Circe, además canta 10.254.
5.68-73 Descripción del jardín de Calipso en dos trazos: una viña, cuatro fuentes en línea, prados de violetas y apios (λειμῶνες μαλακοὶ ἴου ἠδὲ σελίνου).
5.93 Qué comen los dioses: ambrosía y néctar, pero en 5.100 se queja Hermes de tener que cruzar el mar sin ciudades donde se hagan ritos y hecatombes (en realidad, se alimentan del humo de esos sacrificios). En cambio, Ulises come pan, agua y vino tinto (5.165: σῖτον καὶ ὕδωρ καὶ οἶνον ἐρυθρὸν). En 5.195-200 se sientan Calipso y Ulises a la misma mesa, pero comen cada uno lo suyo: no hay mejor ejemplo de la imposibilidad de armonía de vida en común. Lo contrario lo mostró Tolkien: en los amores de Beren y Luthien y en los de Aragorn y Arwen el amor les une porque son las inmortales las que se hacen mortales (y ahí la cuestión de que la muerte es un don de Ilúvatar).
5.184-191 Jura Calipso que no hará daño a Ulises. 5.189 Habla de que se pone en su lugar. 5.190-191 Alma de piedad, no de hierro, hay en ella. Más adelante se habla de otra diosa, Ino, que antes fue mortal y de su piedad con Ulises 5.336.
5.313-18 Impresionante descripción del naufragio. 5.337 Ino, ahora ya diosa, aparece como gaviota que al final se sumerge en el agua [ejem, no lo puse en mi recien publicado artículo]. Es llamativa su piedad (5.336 ἐλέησεν), quizá porque antes fue mortal.
5.390 Aurora 'de-hermosa-cabellera' (final de verso: ἐϋπλόκαμος τέλεσ' Ἠώς =9.76, 10.144) / 'De-trono-de-oro' (final de verso: χρυσόθρονος ἤλυθεν Ἠώς 10. 541).
5.488-90 Símil del que vive solo:
5.18-22 Quejas de Atenea: nadie se acuerda en Ítaca de Ulises: así le pagan. Es un tema repetido el de la ingratitud de sus súbditos, que justifica su durísima actuación al final. Pero tendrá que pasar por muchas pruebas antes: "soportaré en mi pecho con ánimo sufridor-de-desgracias" (5.222 τλήσομαι ἐν στήθεσσιν ἔχων ταλαπενθέα θυμόν).
5.56 "mar de color de violeta" (πόντου βὰς ἰοειδέος) [para el archivo 'colores del mar'].
5.62 Mujeres y diosas siempre ocupadas: como Helena en 4.134, Calipso está trabajando en el telar; y como Circe, además canta 10.254.
5.68-73 Descripción del jardín de Calipso en dos trazos: una viña, cuatro fuentes en línea, prados de violetas y apios (λειμῶνες μαλακοὶ ἴου ἠδὲ σελίνου).
5.93 Qué comen los dioses: ambrosía y néctar, pero en 5.100 se queja Hermes de tener que cruzar el mar sin ciudades donde se hagan ritos y hecatombes (en realidad, se alimentan del humo de esos sacrificios). En cambio, Ulises come pan, agua y vino tinto (5.165: σῖτον καὶ ὕδωρ καὶ οἶνον ἐρυθρὸν). En 5.195-200 se sientan Calipso y Ulises a la misma mesa, pero comen cada uno lo suyo: no hay mejor ejemplo de la imposibilidad de armonía de vida en común. Lo contrario lo mostró Tolkien: en los amores de Beren y Luthien y en los de Aragorn y Arwen el amor les une porque son las inmortales las que se hacen mortales (y ahí la cuestión de que la muerte es un don de Ilúvatar).
5.184-191 Jura Calipso que no hará daño a Ulises. 5.189 Habla de que se pone en su lugar. 5.190-191 Alma de piedad, no de hierro, hay en ella. Más adelante se habla de otra diosa, Ino, que antes fue mortal y de su piedad con Ulises 5.336.
5.313-18 Impresionante descripción del naufragio. 5.337 Ino, ahora ya diosa, aparece como gaviota que al final se sumerge en el agua [ejem, no lo puse en mi recien publicado artículo]. Es llamativa su piedad (5.336 ἐλέησεν), quizá porque antes fue mortal.
5.390 Aurora 'de-hermosa-cabellera' (final de verso: ἐϋπλόκαμος τέλεσ' Ἠώς =9.76, 10.144) / 'De-trono-de-oro' (final de verso: χρυσόθρονος ἤλυθεν Ἠώς 10. 541).
5.488-90 Símil del que vive solo:
Como un hombre en remota heredad, sin vecinos en torno,
escondiendo un tizón en los negros rescoldos, reserva
la simiente del fuego y excusa el pedirlo a otra parte,
tal allí se cubrió con hojas Ulises.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Prudencio sobre Dios como fictor
Tu depositum tege corpus;
non immemor ille requiret
sua munera fictor et auctor
propriique aenigmata vultus.
Quizá se pueda traducir literalmente diciendo: los dones que le dio, los enigmas del propio rostro.
Busco por google y me encuentro nada menos que a Derrida que lo comenta (¡yo citando a Derrida!).
Luis Rivero en la traducción de Gredos pone: "su donación, la representación de su propia imagen".
Y la edición francesa de Les Belles Lettres: "image de ses propres traits".
Aquí veo que Nebrija quería corregir los aenigmata por schemata ('rasgos', 'facciones'), sugerencia perfectamente razonable, aunque se carga todo el enigma así (y lo de la lectio difficilior).
Y lo de Dios como fictor bien impresionante que es: el modelador, el alfarero, pero de ahí viene la palabra ficción, por eso me llamó más la atención.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
En los días de la Aurora
Del libro que hablaba ayer, esto también (del antiguo Himnario p. 118 n. 27.2) en estos días de auroras rutilantes:
Aurora stellas iam tegit La Aurora las estrellas ya las cubre
rubrum sustollens gurgitem, sobreponiéndoles un rojizo desbordamiento,
umectis namque flatibus con humedecidos alientos
terram baptizans roribus a la tierra lavando con sus rocíos.
Venga, va, pongo una foto que hice hace una semana, desde mi habitación:
Aurora stellas iam tegit La Aurora las estrellas ya las cubre
rubrum sustollens gurgitem, sobreponiéndoles un rojizo desbordamiento,
umectis namque flatibus con humedecidos alientos
terram baptizans roribus a la tierra lavando con sus rocíos.
Venga, va, pongo una foto que hice hace una semana, desde mi habitación:
martes, 3 de diciembre de 2013
One Hundred Latin Hymns
He terminado de leer este libro feliz, tan afortunadamente acertado en todo: selección, notas, traducción, buen papel. Basta ver la portada:

Ya puse de él aquello de Cristo Aurora totus. Añado otras tres cosas en tres días. Hoy, esto:
p. 276 n.78.2 (de Pedro Abelardo), sobre el cielo, que empieza así:
Vere Ierusalem est illa civitas, De veras es Jerusalén aquella ciudad,
cuius pax iugis est, summa iucunditas, cuya paz es eterna, su alegría suma,
ubi non praevenit rem desiderium, donde no va por delante de la cosa su deseo,
nec desiderio minus est praemium. ni que el deseo es menor el premio.
Y la estrofa 6:
Illic ex sabbato succedet sabbatum, Allí al sábado sucederá el sábado,
perpes laetitia sabbatizantium, continua alegría la de los amantes del sábado.
nec ineffabiles cessabunt iubili y ni cesarán, inefables, los júbilos,
quos decantabimus et nos et angeli. los que entonaremos nosotros y también los ángeles.
[lo del sábado es porque es un Himno para la Vigilia Pascual: es el sábado que es domingo]

Ya puse de él aquello de Cristo Aurora totus. Añado otras tres cosas en tres días. Hoy, esto:
p. 276 n.78.2 (de Pedro Abelardo), sobre el cielo, que empieza así:
Vere Ierusalem est illa civitas, De veras es Jerusalén aquella ciudad,
cuius pax iugis est, summa iucunditas, cuya paz es eterna, su alegría suma,
ubi non praevenit rem desiderium, donde no va por delante de la cosa su deseo,
nec desiderio minus est praemium. ni que el deseo es menor el premio.
Y la estrofa 6:
Illic ex sabbato succedet sabbatum, Allí al sábado sucederá el sábado,
perpes laetitia sabbatizantium, continua alegría la de los amantes del sábado.
nec ineffabiles cessabunt iubili y ni cesarán, inefables, los júbilos,
quos decantabimus et nos et angeli. los que entonaremos nosotros y también los ángeles.
[lo del sábado es porque es un Himno para la Vigilia Pascual: es el sábado que es domingo]
lunes, 2 de diciembre de 2013
Semblanzas ideales, Julio Caro Baroja
El libro lo recomendaba Andrés Trapiello y qué más quería yo para poder en lo posible repetir la buena experiencia que tuve con Los Baroja, aquellas memorias familiares.
Y estas Semblanzas Ideales de Julio Caro Baroja sobre figuras bien interesantes de la primera mitad del XX las he disfrutado mucho, yo creo que hasta más: están escritas admirablemente: mesura, ritmo, serenidad (aunque no es muy objetivo con sus Barojas y también puede tener mala leche); un libro de prosa excepcional.
Yo, si tuviera que dar un curso sobre historia/literatura española del siglo XX, comentaría este texto tan bueno sobre Ciro Bayo, y tan ilustrativo de tantas cosas:
O este otro sobre Manuel B. Cossío y la gente del entorno de la Institución Libre de Enseñanza, desde la simpatía, aunque no sin crítica:
Y estas Semblanzas Ideales de Julio Caro Baroja sobre figuras bien interesantes de la primera mitad del XX las he disfrutado mucho, yo creo que hasta más: están escritas admirablemente: mesura, ritmo, serenidad (aunque no es muy objetivo con sus Barojas y también puede tener mala leche); un libro de prosa excepcional.
Yo, si tuviera que dar un curso sobre historia/literatura española del siglo XX, comentaría este texto tan bueno sobre Ciro Bayo, y tan ilustrativo de tantas cosas:
A veces, yo al oírle en el patio, bajaba. Siempre me proponía lo mismo: ir a ver «la parada» en la plaza de la Armería. No deseaba otra cosa. Pero había que pedir permiso a mi madre, y mi madre, amiga de pedagogos y pedagogas, con María de Maeztu a la cabeza, no era muy partidaria de don Ciro como preceptor o mentor. Al fin cedía. Ibamos el viejo y el niño por la calle de Ferraz y los Jardinillos, calle de Bailén arriba. Don Ciro se paraba un momento en el puesto de un hombre de barba gris que vendía pliegos de cordel, en el chaflán del Ministerio de Marina, frente a la plaza de España. Era aquel hombre asimismo un superviviente de épocas ya remotas, que aún creía que podía conmover al público, ofreciéndole relaciones sobre la guerra del 60 y el general Prim, el guapo Francisco Esteban u Oliveros de Castilla. Después, ya en la plaza, esperábamos con impaciencia la llegada de los alabarderos, que aparecían con sus capas blancas y sus pífanos, mandados por un teniente coronel viejo que empuñaba una espada con ademán tembloroso, como si estuviera a punto de llevar a cabo un acto terrible. A veces entrábamos o salíamos de la plaza con tropas provinentes de alguno de los cuarteles del barrio de Argüelles, al son de pasodobles como el de la Banderita o Los voluntarios, llevando el paso. Yo creo que don Ciro se consideraba el jefe de aquella serie de jubilados, repartidores, vagos, chicos que hacían novillos y demás gente callejera, la cual sentía un amor por la patria, expresado por sencillos y maravillosos toques de corneta; yo confieso que el teniente coronel, con su mosca, sus lentes y su temblor me producía un respeto extraordinario y que participé de la emoción patriótica, colectiva, de los pasodobles; también de la majestad de la realeza. Y así como el recuerdo de mi abuela rezando el rosario en Vera, en «Itzea», me ha permitido no tener de la religión una idea demasiado fría, así, también, las emociones infantiles de la parada me hicieron ser en la juventud menos antimilitarista que lo eran mis camaradas de estudios. Don Ciro me inculcó un patriotismo infantil, popular y un respeto por la disciplina militar, al menos en teoría, muy poco noventayochesco, según la doctrina aceptada.
Pero todo esto pasó hace mucho (105-106).
O este otro sobre Manuel B. Cossío y la gente del entorno de la Institución Libre de Enseñanza, desde la simpatía, aunque no sin crítica:
Para mí, por otra parte, y considerándolo como elogio, los hombres de la generación de Cossío y de otras posteriores que descollaron en la vida intelectual y artística, dentro de cauces parecidos, fueron hombres de una ingenuidad enorme, en un país de gente astuta, ya que no inteligente. Se dieron cuenta de muchas lacras y lacerías, pero juzgaron que había fórmulas generales o particulares para sanar de ellas. Creyeron en la Pedagogía, en la Ciencia, en el Arte. Creyeron incluso en la virtud de los cambios políticos. Acaso conocieron menos a los españoles o a cantidad de ellos. Su misma preparación, su misma formación moral, los aislaba, hasta cierto punto, de amplios sectores que, por su parte, tenían de ellos (o fingían tener) una idea falsa en absoluto." (221-222).
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