Me llamó la atención que la conocida puntillosidad de Miguel d'Ors, de la que da cuenta en sus libros, cuando se queja de que citen mal sus poemas, se le revolviese contra sí mismo, como detalla en sus Últimas virutas de taller: ahí explica lo que le dolió cometer nuevas erratas en la edición de sus Poesías completas: es como pasarse en la revisión, pero por el otro lado.
Lo mejor que puedo hacer yo, para no caer en falta, es poner aquí una foto de un poema suyo de Viaje de invierno y que parece (es muy fácil decirlo post eventum, pero se podía suponer), claramente profético:
Esto es lo que dice el autor sobre este poema en Últimas virutas de taller:
«Tres deseos» contiene, como otros muchos poemas míos, un final inesperado. En este caso, más inesperado que nunca, me parece, ya que, después de introducir al lector en un clima muy lírico, lo pone de sopetón ante un tema abiertamente ideológico (aunque, en lo que a mí respecta, no menos emocional y sentido). A ver qué argumentos de orden literario se sacan de la manga ciertos críticos progre-chinches para repudiar sin pasar por «contenidistas» esos versos que en el orden político les llevan la contraria.


Para mí ese texto no es poesía sino simple prosa cortada (incluido lo que dice sobre "La Dentellière" de Vermeer). El final es sencillamente ridículo desde un punto de vista poético- No entiendo cómo un verdadero poeta como Miguel d'Ors puede rebajarse a querer hacer poesía con un tipo tan grotesco como Zapatero. Es del nivel de Neruda escribiendo en un "poema":
ResponderEliminar"pueblos que Nixon, el analfabeto,
ni siquiera de nombre conocía
y que mandó matar con un decreto."
O:
"Esta no fue tu paz, Nixon sangriento!
Nixon, sanguinolento presidente:
es tu medalla de remordimiento."
Los versos que pones de Neruda sí que son ridículos, pero por ripiosos y seriotes.
EliminarEn el caso de este poema, hay rima pero puesta con humor (Zapatero / guantanamero). A mí me gusta sobre todo lo de la Cruz del Sur (y también lo de Vermeer, con prosaísmo, pero para mí logrado). Lo de Zapatero es discutible y el propio autor lo discute, así que le podemos seguir dando vueltas a su "poeticidad".
Recuerda un poco la canción: Yo soy un hombre sincero
ResponderEliminarde donde crece la palma,
y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma.
¡Qué maravilla haber presentado a la vez en un post el poema y el comentario del propio Miguel!
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