lunes, 13 de julio de 2026

En el ejército del faraón de Tobias Wolff

En el ejército del faraón pensaba que no lo había leído pero he buscado en mi blog y he dado con una entrada de 2005 y al final quizá puede que sí que lo hubiera leído y no recuerde nada, como de Vieja escuela, otro libro suyo que se me ha perdido completamente de la memoria. Si que recordaba Vida de este chico, pero nada concreto, solo una sensación positiva. Era mi época de leer también a Richard Ford y Raymond Carver, que me gustan mucho más que él, sobre todo Carver.

Los tres creo que tienen en común el querer mostrar naturalidad, la vida, quitar los aderezos, los tapujos, mostrar la desolación que es a lo más a lo que parecen querer llegar, aunque en momentos puntuales hay una intuición de algo más. Lo normal en ellos es el yo inquieto y la dificultad de relación con los demás, en un país, Estados Unidos, que no acaban de comprender, siendo los tres tan profundamente estadounidenses. No sé si es Hemingway el referente directo, no lo he leído tanto. Quizá sea un modo de vivir común, aunque en ellos presentado con sobriedad y economía.

En este libro cuenta Wolff su año en Vietnam pero también todo lo que le llevó a ello, la falta de sentido, la relación con su padre, condenado a cárcel por ladrón, el desarraigo, un deseo inconcreto de ser escritor que no encontraba el modo de concretarse. 

No es un libro de guerra ni de la vida militar, como yo pensaba que sería, no es un relato de Vietnam, aunque me ha resultado interesante en lo que describe de esa guerra. Me gusta que no caiga en entrar a condenarla, que no quiera explicar, que cuente del modo más frío posible su experiencia, en absoluto heroica la mayoría de las veces, pero que le deja unas heridas profundas. Me quedo con el retrato que hace del sargento Benet, de la pasividad de los vietnamitas con los que convive, de la guerra civil que hay allí, de la sensación de calor agobiante.

Me ha llamado la atención que se detenga a recordar El americano tranquilo de Graham Greene, novela que me impresionó mucho y que anticipa mucho de la literatura posterior sobre Vietnam (y de la que ha salido una edición nueva en Asteroide). Wolff comenta que la leyó varias veces y que se sintió incómodo con ella: no es para menos, la prepotencia, la actitud dominante ante el resto del mundo, esa seguridad estadounidense de ser superiores que se les trasparenta incluso a su pesar, con consecuencias geopolíticas claras, está retratada ahí.

Por lo demás, al libro no le ayuda la traducción, que a veces es más un verter calcos del inglés americano que escribir en español. El hecho es que ese traductor, hispanoamericano, de hace treinta años y los españoles de ahora están cada vez más empapados del inglés americano y ya ni siquiera se dan cuenta de que no traducen, reproducen frases hechas que suenan mal en el español de toda la vida. Yo lo veo en mis alumnos: cada día usan más anglicismos.

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