También de la exposición de Borges, estos otros libros, empezando por la primera edición de Fervor de Buenos Aires, de 1923, con grabado de su hermana Norah:
Esta portada está muy bien (la sombra de abajo es mi móvil):
También había recortes de periódico. Este poema se llama
Epílogo, y
se lo dedica a Francisco Luis Bernárdez:
De cuantos amigos se acordaba Borges cuando morían (y que antes habían sido quizás olvidados por peronistas, y que quizás conservaron más que él la "ingenua fe platónica"). Pero bueno, este puede ser un comentario amargo. Así que digamos que si él los extrañaba sinceramente, bien por él, porque el poema es lindo...
ResponderEliminarSi es Francisco Luis Bernárdez, resulta que era de origen gallego e incluso vivió un tiempo en Galicia. Luego fue amigo también de Leopoldo Marechal. Parece que tradujo los salmos. Una figura interesante. Borges se acuerda aquí de su amistad de juventud con él.
EliminarSí, ese es! De ambos se acordó Borges cuando fallecieron por lo visto, de FLB y de LM. De LM dijo que los separó la política, pero quizás sea otra cosa también... Esta entrada es muy buena:
ResponderEliminarhttps://revistaens.blogspot.com/2012/09/politica-de-mierda.html?m=1
" "Los poetas hablan de la eternidad", afirma Maturo como idea fuerza de una obra escrita con estilo claro, ameno y didáctico, y a la que ilustra con abundantes ejemplos de autores a los que conoce bien y viene estudiando hace décadas.
ResponderEliminarEs el caso, entre muchos otros, de Leopoldo Marechal, a cuyo Descenso y ascenso del alma por la belleza asigna varias páginas porque ve en él la síntesis de una poética: la del "paso por la belleza del mundo para llegar a la Belleza increada o divina". "¿Y qué cosa es la belleza -inquiere más adelante Maturo-, sino el estremecimiento que produce el esplendor de lo sagrado?".
También se detiene en Francisco Luis Bernárdez, "el poeta católico por excelencia de la lengua hispánica moderna" y en el misterioso Jacobo Fijman, amigo y protegido de Marechal, judío converso y poeta místico que tenía visiones de Cristo, y de cuya obra señala Maturo que "se abre a una nueva dimensión de lo real"."
De aquí:
https://www.laprensa.com.ar/Poetas-misticos-y-visionarios-428567.note.aspx
Porteño del oeste.
Todas las noches de aquel tiempo, la voz lejana y misteriosa me llamaba.
ResponderEliminarCuando las cosas se dormían, el dulce canto en el silencio despertaba.
Para escuchar lo que decía, yo interrumpía mis deseos y mis páginas.
Y con las manos distraídas cerraba el libro y me apoyaba en la ventana.
La voz llegaba de tan lejos, que en vez de oírla parecía recordarla.
Y era tan pura y tan hermosa, que percibirla parecía profanarla.
Pero aquel canto me atraía, y hubo una noche en que sentí que me arrastraba.
Y que hacia el bosque en que vivía, con una fuerza irresistible me acercaba.
A cada estrella de aquel cielo, la tierra fiel con una flor le contestaba.
Mayo reinaba dulcemente, yo ya tenía corazón, y era en España.