miércoles, 14 de enero de 2026

La bendición de la tierra de Knut Hamsun

Vi que recomendaban esta novela y me animé, Hace años había leído Hambre, otra novela de Knut Hamsun: me impresionó, la recuerdo como muy realista, intensamente dura y vivísima en mi recuerdo por la descripción del hambre del protagonista. Esta, La bendición de la tierra, no sabía ni de cuándo era. No quise indagar nada sobre ella y me lancé a leerla sin más. Ahora he mirado y Hambre es de 1889 y La bendición de la tierra de 1917: toda una vida entre ellas, que explica un tono distinto. Esta última me recordó muchas veces a los libros de Jon Fosse, especialmente Trilogía. Es un modo de narrar como manso, dejando que vayan sucediéndose los acontecimientos, como si no pudieran ser de otra forma, pero con una gran espontaneidad en el modo de contarlos.

A partir de aquí iré contando cosas del argumento:

Las treinta primeras páginas son el inicio del mundo, de ese mundo de campo virgen junto a las montañas que Isak tiene que convertir en tierra cultivable, con un trabajo duro y constante, en un proceso de crecimiento hasta formar una granja con Inger, una mujer que empieza a vivir con él y con la que va teniendo hijos. Yo pensaba: ¿será todo así -no me hubiera importado- o habrá algún conflicto que surja? Pronto hay uno, tremendo, un infanticidio cometido con Inger, que tenía labio leporino, al ver que su tercer hijo es una niña con el mismo problema. Podría parecer una cuestión aislada, atribuible a una reacción brutal que se mezcla con la superstición, pero más adelante otra mujer comete otro infanticidio y ahí se extiende la acción para dedicarle páginas, en boca de otro personaje femenino, para rebajar la gravedad del hecho, envolviéndolo todo en el deseo de moderar las leyes penales. En cierto modo, era como los argumentos para despenalizar el aborto en esa línea: no se niega que sea malo, pero se comprende que eso pueda ocurrir.

No acabo de saber, me cuesta hacer una clasificación genérica, si esta novela es realista, de tesis o meramente descriptiva, pero la cuestión de los infanticidios la veo como decisiva: en un desarrollo de la vida que avanza de manera vamos a decir natural, estos crímenes son como bombas -o es que soy yo el que las ve así: infanticidios en la Noruega rural de principios del siglo XX en la línea del aborto como algo asumido desde los años 70 y hasta banalizado y glorificado incluso por algunos seres con los que tenemos que convivir.

He visto alguna crítica, después de leída la novela, y todos coinciden en temas como "la armonía con la naturaleza", "la sencillez de la vida del campo". No puedo verlo así, aunque algo de ambas cosas hay: las figuras femeninas, marcadas muy negativamente, rompen esa armonía. Lo que me pregunto es por qué: no sé cuáles eran los planteamientos de fondo de Hamsun, al que no me atrevo a aplicarle su entusiasmo por el nazismo retroactivamente, aunque ganas no me faltan. Lo único que puedo decir es que en la novela el horizonte máximo es el de una cierta inmortalidad en el sucederse de las generaciones y hay una cierta armonía en relación con la naturaleza (si nos fijamos en algunas figuras masculinas que trabajan el campo) y ahí se acaba todo.

Dicho lo cual, he leído la novela con gusto, aunque parezca que me contradigo: la pena de ver que en sus planteamientos de fondo era donde estaba su núcleo más endeble se compensaba en parte por la suavidad del modo de relatar, la facilidad con la que los sucesos se van narrando.

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