miércoles, 28 de enero de 2026

El viaje de Truman

 Estuve en Burgos, asistí a una excelente tesis doctoral en Valladolid y al poco de salir de vuelta, vi un panel de Tráfico que avisaba de posibles nevadas: me empecé a preocupar y luego pensé si mi vida no sería la de Truman, con una cámara que me grabase mi cara de preocupación pensando en el puerto del Manzanal. 

Pues casi todo el viaje fue ameno -y amenizado por un concierto precioso con obras de Buxtehude, varios de los Bach y el Bach por antonomasia- y justo al llegar al puerto del Manzanal empezó a nevar, como si estuviera cayendo solamente para mí, al modo de la película antes mencionada. No había nieve en la calzada -en los bordes sí- y pasé con alivio. Crucé el Bierzo y pensé que estaba hecha la ordalía, pero al acabar la subida a Piedrafita volvió a nevar -¡como en la película de Truman!- sobre mi coche. Hasta creo que abusaron de los efectos especiales, porque caía nieve por todos los lados. Se formó una fila temerosa de coches detrás de la máquina quitanieves: pasamos el tunel, siguió la nieve pero al ir bajando, habríamos vistos una Galicia verde en vez de negra si no fuese noche cerrada. Me sentí como Aníbal cuando cruzó los Alpes.

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