Había oído hablar mucho y bien de François Mauriac, pero esta es la primera vez que lo leo, en concreto este Nudo de víboras, que me ha gustado y me ha hecho pensar.
Sobre todo me impresiona la capacidad de Mauriac para crear un personaje como el del protagonista, cuyo corazón es un nudo de víboras, o así lo ve él, y también su entorno familiar, o así lo ve él.
No había leído una caracterización más convincente de cómo puede corroer un alma la conciencia de no ser amado, quizá errada, pero que trastorna todo su vida y la de todos los que le rodean. A ello se une una tremenda avaricia sobrevenida, más consecuencia que causa.
Tiene la fuerza de la tragedia griega en la medida en que parece inevitable lo que sucede y contemplarlo nos llena de compasión y temor. Tiene que ser muy duro estar corroído por la amargura. Tiene que ser tremendo vivir pendiente del dinero, solamente de tenerlo, ganarlo y acrecentarlo. En medio están los personajes, víctimas de sí mismos y de su incomprensión mutua. Ese nudo de víboras parece que al final se rompe (las tres menciones están en la wikipedia en francés):
« Je sentais, je voyais, je touchais mon crime. Il ne tenait pas tout entier dans ce hideux nid de vipères: haine de mes enfants, désir de vengeance, amour de l'argent; mais dans mon refus de chercher au-delà de ces vipères emmêlées. Je m'en étais tenu à ce nœud immonde comme s'il eût été mon cœur même [...]. »
Sentía, veía, tocaba mi crimen. No abarcaba solo aquel repugnante nido de víboras: odio a mis hijos, deseo de venganza, amor del dinero; sino también mi negativa a buscar fuera de aquellas víboras enredadas. Me había limitado a aquel nudo inmundo como si hubiera sido mi propio corazón (XVIII, p. 158, trad. Almudena Montoro Micó)
Leeré más cosas de Mauriac, sí.
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