lunes, 31 de marzo de 2025

Esquema de una sesión sobre dignidad

Hablé el otro día media hora sobre la dignidad. Había hecho un esquema. Mi público, aunque no estaba seguro de que fueran todos receptivos a que yo lo centrara todo en el Catecismo, reaccionó bien, aunque creo que esperaban una visión más orientada a cómo se articula la dignidad en lo político, pero yo me fui a mi querencia. 

Aquí os dejo el esquema, que básicamente es una declaración de ignorancia y luego un repaso de un apartado del Catecismo:

1. Mis limitaciones; no he leído a Kant, no he leído nada sobre el tema desde un punto de vista filosófico "moderno". Puede que Dignidad de Javier Gomá sirva a los que buscan algo así: en el libro, que no he leído, parece que se constata que la dignidad existe, que mueve masas, sociedades, movimientos. Al autor le parece muy importante esta frase: “Vive de tal manera que tu muerte sea escandalosamente injusta”, que a mí no acaba de gustarme.

2. Limitaciones de un concepto autosustentante de la "dignidad": es como el barón de Münchhausen, que se saca a sí mismo de una ciénaga tirando de su coleta.
La frase de Flannery O'Connor sobre la Eucaristía ("If it's a symbol, to hell with it"), aplicada a la dignidad así entendida: a mí me dan ganas de tirarla por la ventana y convertirme en el Misfit (el "Desequilibrado") de la propia Flannery O'Connor, si la dignidad es meramente un presupuesto de base de un mera visión humana no fundada en la trascendencia.

3. Ilustraciones de cómo se usa el término "dignidad" en algunos ambientes: 
-"Muerte digna" (=eutanasia), una visión de óptica liberal de la persona, en la que lo fundamental es que esta se pueda autodeterminar en aspectos éticos esenciales (Ejemplo en la serie Rapa). No me vale, claro.
-"Dignidad de los animales". Por la indiferenciación de lo humano cuando no hay referencias. Luego es una demostración a contrario de que la dignidad va por otros derroteros.

4. Darle vueltas al término "digno": 
-"Ponerse digno": significado irónico.
-Nos hacemos dignos, pero dignos de algo: de elogio / de rechazo (así, al menos, es en griego). En la Grecia antigua, que yo sepa, no discutían sobre la dignidad en abstracto.

5. Comentario del Catecismo de la Iglesia Católica (1700-1709)

Resumen en 1700 La dignidad de la persona humana está enraizada en su creación a imagen y semejanza de Dios (artículo primero); se realiza en su vocación a la bienaventuranza divina (artículo segundo). Corresponde al ser humano llegar libremente a esta realización (artículo tercero). Por sus actos deliberados (artículo cuarto), la persona humana se conforma, o no se conforma, al bien prometido por Dios y atestiguado por la conciencia moral (artículo quinto). Los seres humanos se edifican a sí mismos y crecen desde el interior: hacen de toda su vida sensible y espiritual un material de su crecimiento (artículo sexto). Con la ayuda de la gracia crecen en la virtud (artículo séptimo), evitan el pecado y, si lo han cometido recurren como el hijo pródigo (cf Lc 15, 11-31) a la misericordia de nuestro Padre del cielo (artículo octavo). Así acceden a la perfección de la caridad.

1. CEC 1700 La dignidad de la persona humana está enraizada en su creación a imagen y semejanza de Dios.

2. CEC 1701 “Cristo, [...] en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación” (Gaudium et Spes 22,1). En Cristo, “imagen del Dios invisible” (Col 1,15; cf 2 Co 4, 4), el hombre ha sido creado “a imagen y semejanza” del Creador. En Cristo, redentor y salvador, la imagen divina alterada en el hombre por el primer pecado ha sido restaurada en su belleza original y ennoblecida con la gracia de Dios (GS 22).
-Cristo, clave hermenéutica del hombre.
-Dignidad = grandeza de la vocación, ser Cristo.

4. CEC 1703 El hombre, el único amado por sí mismo. Destinado desde su concepción a la bienaventuranza eterna.

6. CEC 1706 Mediante su razón, el hombre conoce la voz de Dios que le impulsa “a hacer [...] el bien y a evitar el mal” (GS 16). Todo hombre debe seguir esta ley que resuena en la conciencia y que se realiza en el amor de Dios y del prójimo. El ejercicio de la vida moral proclama la dignidad de la persona humana.

7. CEC 1707. El pecado: pero el hombre "conserva el deseo del bien".

8. CEC 1708 Cristo nos salvó y restauró lo que el pecado había deteriorado.

9. CEC 1709 El que cree en Cristo es hecho hijo de Dios. Esta adopción filial lo transforma dándole la posibilidad de seguir el ejemplo de Cristo. Le hace capaz de obrar rectamente y de practicar el bien. En la unión con su Salvador, el discípulo alcanza la perfección de la caridad, la santidad. La vida moral, madurada en la gracia, culmina en vida eterna, en la gloria del cielo.
"Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero di una palabra y mi siervo quedará sano" (Mt. 8.8).
El centurión es digno de elogio de Cristo y es modelo del que recibe a Cristo en la Eucaristía, de su divinización (enthousiasmós).

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