miércoles, 4 de mayo de 2022

Mi biografía académica hasta COU 3

En lo que llamaban la Segunda Etapa de EGB, de 6º a 8º, hasta los 14 años, teníamos clases con distintos profesores, por ejemplo doña Consuelo en matemáticas (y nos daba matemática moderna, lo de propiedad biyectiva y cosas así) y también don Agustín, que tenía unas gafas con cristales gordísimos. 

Mi padre nos daba Historia. Yo sacaba buenas notas y él, cuando las leía en voz alta en clase y decía que yo había sacado un sobresaliente, se veía en el deber de decir: "no es que sea mi hijo, pero lo ha hecho bien, etc.".

Yo los recuerdo como años maravillosos: no había, creo, educación física. En cambio, nunca tuvimos música, ay. Había pretecnología, pero no sé si en los cursos anteriores: era como manualidades, pero poco tiempo y soportable. Era una escuela pública, pero la formación religiosa era excelente; yo veo el panorama y me parece que crecí en una isla, la doctrina católica en su núcleo más vivo.

Volvíamos de la escuela y hacíamos los deberes rápido y merendábamos y veíamos la tele. Lo que pusieran a mí me valía, en aquella única cadena, en blanco y negro: fui un gran devorador de televisión.

Quizá en octavo, a punto de irme a Burgos, leí El camino, de Delibes, ese libro donde marcharse del pueblo a la ciudad se convierte en una tragedia; yo era en realidad un niño con mentalidad de piso que vivía en un pueblo, así que, aunque sí que me daba pena irme, también me gustaba Burgos. No me habría querido ir de Castrojeriz, pero ahora, muchos años después, no volvería yo a un pueblo, ni siquiera a mi pueblo, con lo bonito que es.

19 comentarios:

  1. Lo de "la doctrina católica en su núcleo más vivo" señala, aunque involuntariamente, el problema de esa enseñanza. Se supone que la enseñanza, y más particularmente la pública, NO ESTÁ para eso, para impartir "doctrina", sino para otras cosas. El que esa doctrina coincida con las convicciones del autor no cambia nada: sigue siendo eso, doctrina, que a otros, con igual derecho, bien puede no gustarles.

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    1. Venga, Jose, no te chines.
      En clase de textos griegos neotestamentarios hemos repasado la noción de "pasiva divina", para ejemplos como: "pedid y os será dado", "no juzguéis y no seréis juzgados": no se dice por parate de quién, pero sabemos que el agente es Dios.
      En tu caso el "Se supone" que escribes, claramente no se refiere a Dios, aunque estoy tentado de pensar en el Dios Estado, al que tantos adoran (al menos los adoradores del laicismo): tú presupones que en la enseñanza pública la asignatura de religión no debería ser de la manera que te parece a ti: no sé si te das cuenta de lo subjetivo que es todo ese planteamiento tuyo, por muy general que quieras que parezca.

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    2. No, yo no presupongo nada. Sólo digo que ese reconocimiento suyo de que lo que se hacía en la formación religiosa que evoca, impartir "la doctrina católica en su núcleo más vivo", muestra dónde está el problema. ¿Le parecería igualmente aceptable que la formación religiosa a impartir en un colegio público fuese "la doctrina islámica", la budista, o cualquier otra doctrina distinta de la suya? Las aulas, y en particular las públicas, NO deben ser lugares en los que se imparta doctrina, sea ésta la que sea, sino ENSEÑANZA, que es una cosa muy distinta. (Los respectivos verbos, "adoctrinar" y "enseñar", y sus significados, dejan muy clara esa diferencia).
      Y, como le dije antes, que la doctrina a impartir coincida con sus propias convicciones no cambia nada.

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    3. A mí me parecería aceptable impartir doctrina islámica o budista, a islámicos o budistas. Lo que dices, como si fuera revelación divina, de que no se "debe impartir doctrina" sino "enseñanza" es el típico, con perdón, mantra que hemos oído mil veces: pero "doctrina" es del verbo "doceo", que significa "enseñar", es decir, que es otra palabra para "enseñanza". Si luego alguien (toda la legión de los que creen que es una verdad revelada el que la razón llega por sí misma a la verdad), no se sabe cómo (pero no por medio de una enseñanza que llamamos doctrina) considera que "doctrina" es lo no "falsado por Popper", pues estamos con jueguecitos de palabras porque nos fastidia que haya clases de religión. Yo estaría dispuesto a que no hubiese clases de religión en la enseñanza, pero con la condición de que no hubiese enseñanza obligatoria. En España no pueden unos padres educar a sus hijos como quieran, aunque sea los dos Catedráticos: el monopolio del Estado es de control que tiende al absolutismo. Lo cristiano se resiste en esos pequeños ámbitos como el de la asignatura de Religión, que yo recibí, gracias a Dios, muy bien, pero que está siendo atacada, descafeinada y reducida en nombre de una unanimidad estatalista.

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  2. El estado desea introducir su doctrina a través de asignaturas de tipo Educación para la Ciudadanía, aparte de a través de la revisión de los planes de estudio de asignaturas tradicionales como la Historia,. Naturalmente, de una u otra manera toda la ideología progre/woke acabará entrando: el aborto es un derecho, cada uno elige su género, la Iglesia católica ha ejercido una influencia nefasta, el islam es una religión de paz, España es una nación de naciones, comer carne es malo, la civilización occidental es equiparable a cualquier otra, la ciencia es sólo otra narrativa, la verdad es un constructo social, etc.
    Hace mucho tiempo que el estado ha dejado de ser moralmente neutro, y viendolo que ha ido ocurriendo queda claro que necesitaba restar influencia a la Iglesia para establecer su propia religión.

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    1. Justamente eso comentaba antes. Los que "ganan" no se conforman con "ganar", sino que quieren "aplastar". Yo me conformaba aquí con recordar un tiempo en el que era posible recibir otra formación, otra "doctrina" que la oficialista.

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    2. 1) El tiempo que usted recordaba, ya que parece en ese punto algo flaco de memoria, es justamente aquel en el que sí era un hecho que la "doctrina oficialista", el nacional-catolicismo, APLASTABA, deliberadamente y sin ninguna duda cualquier otra posibilidad. Eso, que era literalmente cierto entonces, prefiere usted pasarlo por alto. Ahora puede (como en todo lo humano) haber excesos, pero la voluntad es la de reconocer la existencia de distintas convicciones, políticas o religiosas, y el respeto que merecen. Entonces ocurría exactamente lo contrario: la voluntad era la de negar, y perseguir, cualquier convicción que no fuese la oficial.

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    3. En la entrada de hoy estaba hablando de los años 1979 a 1982, tan idealizados hasta que a ZP se le ocurrió que no había que idealizarlos tanto, porque entre él, el nuevo PSOE y Podemos nos meterían en ese paraíso que se describe en esta contestación como "la voluntad (...) de reconocer la existencia de distintas convicciones, políticas o religiosas, y el respeto que merecen". Yo debo de ser un paranoico, porque no veo ni a ZP ni a Sánchez ni a Podemos como los que "reconocen" algo que no sea su ego.

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    4. Vaya por Dios; ni "ZP ni Sánchez ni Podemos" reconocen "algo que no sea su ego". Supongo que quienes les han votado es porque están enamoradísimos de ese ego de ellos. Y también supongo que su capacidad de reconocer, y respetar, ideas políticas distintas de las suyas está algo enmohecida, sin duda por el desuso.
      En el caso concreto de "ZP", era él quien gobernaba cuando, como puede ver aquí (https://www.rtve.es/noticias/20091118/telediario-2-tve-premiado-como-mejor-informativo-del-mundo/301335.shtml), la objetividad y calidad de la información en TVE eran tales como ni jamás habían sido antes ni lo han vuelto a ser después; sin duda eso también se debe al desmesurado ego que dice. O quizá, se me ocurre, a su voluntaria ceguera para todo lo que no apoye sus propios prejuicios; cosa ésta, si es el caso, que uno personalmente encuentra algo triste.

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    5. La verdad es que podemos dejar aquí ya la discusión, porque para mí es evidente que ZP es una de las personas más dañinas de la historia de España, si no el que más.

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    6. Vale. Supongo que lo que he contado es una prueba de que "ZP" sólo "reconoce su ego", y también de que la calidad de la información no sólo es "dañina", sino que Quien dijo lo de "la verdad os hará libres" no sabía lo que decía. Dejémoslo, pues.

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    7. A mí me conmueve ver que consideres tan relevante la noticia esa del Telediario de la 2; la recuerdo de entonces y no se la creyó nadie, fuera de los fans.
      Me alegra que pongas con mayúscula "Quien". Por cierto que ZP fue el que dijo lo contrario, que "la libertad os hará verdaderos": la libertad (a ver qué entiende por eso) como la que crea la verdad: WOW

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  3. Hasta la llegada al gobierno de Rodríguez el estado democrático era relativamente respetuoso con las diferentes opniniones acerca de, sobre todo, nuestra historia reciente. Pero Rodríguez descubrió que la polarización y la crispación le favorecían electoralmente y durante su gobierno empezó lo que acabó siendo la Ley de Memoria Histórica. El pasado reciente era tan obviamente malo que ha sido necesario una ley que obligue a decir lo malo que era.
    La segunda república, en cambio, era maravillosa, como se nos muestra en multitud de películas generosamente subvencionadas. Era tan buena que empezó con una Ley de Defensa de la República, para protegerse de sus enemigos: media España. Era tan respeuosa de ideas distintas que, por ejemplo expulsó a los jesuitas. Por motivos que alguien tendría que explicar, algunos de los intelectuales que más contribuyeron a su proclamación, como Ortega, Marañón o Pérez de Ayala, terminaron siendo tremendamente críticos con ella y justificando o apoyando en mayor o menor grado al régimen que la substituyó. Y, por supuesto, aunque tanta gente ahora cree que surgió de un referendum, sutge en realidad de que un grupo de políticos decide que les iría mejor con una república, ya que Primo de Rivera les había dejado sin influencia. Se interpreta al gusto el resultado de unas elecciones municipales, se amenaza al rey con que podría haber disturbios si no se va y, voila, ya tenemos república. Y sé que decir esto me convierte en fascista, qué le vamos a hacer, si Savater, Sánchez Fragó, Rosa Díez, o Trapiello, entre tantos otros, son fascistas, ¿qué significado real tiene ese término?. En vida de Franco, Gustavo Bueno dirigía una célula comunista y cuando en tiempos de Rodríguez osó seguir diciendo lo que pensaba, le declararon fascista, además de quemarle el coche, cosa poco democrática y poco respetuosa. Similar destino cupo a tantos académicos e intelectuales en un par de terrtorios españoles donde extremistas racistas tolerados, si no en connivencia, con el gobierno de progreso, amenazaban, acosaban, insultaban e impedían expresarse al de ideas diferentes.
    La actualidad ha traido una aceleración del progreso que nadie podría sospechar hace pocos años: la proliferación de desinformación ha hecho necesaria la creación de agencias de verificación, y ahora la objetividad está asegurada porque newtral o maldita, formadas por personal procedente de La Sexta, famosa por su neutralidad, determinan qué es verdad o qué es un bulo. La verdad os hará libres, pero la verdad es lo que dice el gobierno, y al que disienta demasiado, cordón sanitario.

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  4. Curiosa visión la suya, según la cual, hay que entender, Primo de Rivera era un demócrata de-toda-la-vida (que Alfonso XIII se refiriese a él como "mi Mussolini" no cuenta), y la segunda república, un horror, aunque en ella hubiera elecciones tan libres que en 1933, esto es, las primeras que hubo con la república ya en funcionamiento, ganaron las derechas. Y, por cierto, ni yo ni mucha gente que conozco tienen a Trapiello por fascista; acaso usted, con sus peculiares ideas, guste poco en cambio de palabras suyas tan claras como las que cito a continuación: "estar del lado de quienes defendieron la República no es ponerse del lado de las armas, sino del lado de Chaves, insisto, de JRJ, de Azaña, de Campoamor [se refiere a Clara, nota mía].
    Respecto a lo que me dice Ángel, la concesión del premio al que me refería al TD-2 la recogió toda la prensa española, desde Público hasta La Razón, y en ninguna se ponía en duda ni la importancia ni la veracidad de esa noticia. (Cierto, eso sí, que hay una excepción: no he visto que "Libertad Digital" la recogiese; quizá es que sólo ese objetivísimo diario, y supongo que sus lectores, y su fundador Jiménez Losantos, saben la verdad verdadera; los demás, ni idea).

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    1. De lo del premio del TD-2 que usted dice no recuerdo como para poder opinar.
      No sé por qué considera mis ideas peculiares, toda vez que más que ideas le he señalado hechos.
      Nunca he dicho que Primo de Rivera fuese un demócrata de toda la vida. Si ha entendido eso, su comprensión lectora le ha fallado. Aunque, por ejemplo, Francisco Largo Caballero fuera secretario del trabajo en su gobierno, no sé si eso a sus herederos políticos les importa mucho o poco, supongo que la mayoría ni lo saben. Quizás a Largo no le importaba esa opinión de Afonso XIII que usted dice. O quizás no le importase el déficit democrático que usted y yo apreciamos en el gobierno de Primo. A lo mejor es que Largo no era muy demócrata.
      Respecto a que ganaron las derechas, le recuerdo que, cuando pasó tal cosa, las izquierdas se levantaron violentamente contra el gobierno; escribo desde Oviedo, donde hubo muertos y enormes daños materiales. Hoy la izquierda justifica y reivindica aquella "revolución". Salvador de Madariaga, presidente de la república en el exilio dijo a propósito de aquella insurrección que la izquierda había perdido legitimidad para condenar el alzamiento del 36 al haberse levantado violentamente ellos mismos en el 34. Nuevamente, supongo que nuestra izquierda actual lo ignora o, directamente, creerán que Madariaga era un fascista.
      Me gustan muchos autores de cualquier color político, yo no soy de los que proponen "cancelar" a ninguno. Yo no defiendo "mis colores". Es bueno el que es bueno, sea Bergamín o Cunqueiro. Trapiello, a quien he leido poco, es seguramente uno de los mejores prosistas en ejercicio, de sus ideas políticas unas me gustan y otras menos, le reconozco especialmente su valentía al enfrentarse a tantas opiniones mayoritarias.
      Ya que menciona a Clara Campoamor, no hará falta que le recuerde que en su defensa del derecho de las mujeres al voto se enfrentó a la oposición de la izquierda.

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    2. No hay más que leer su nota anterior a ésta para ver hasta qué punto su visión es sesgada y partidista. Las izquierdas son entre malas y atroces; las derechas, todo lo contrario. El "cordón sanitario" que dice es un término de origen francés, y donde realmente se ha aplicado en los últimos años ha sido en Francia, para evitar el triunfo del llamado Frente Nacional ("lo usual es que los distintos partidos DE TODAS LAS TENDENCIAS se unan para apoyar al candidato contrario al del FN cuando éste pasa a la segunda ronda", como explica la wikipedia) y en Alemania (en la Alemania de Merkel), donde "el cordón sanitario aplicado por todas las demás fuerzas políticas, de todo el espectro ideológico, en cualquier escalón de la administración, les ha impedido acceder a cargos y aplicar su programa". Siendo esto así, como lo es, utilizar el término, como usted lo hace, para descalificar al actual gobierno español deja, repito, muy claro su sectario punto de vista.
      Respecto a cuáles eran las actitudes de unos y otros, en los dos bandos enfrentados en la guerra incivil, tiene aquí (http://hemeroflexia.blogspot.com/2012/04/entre-miedo-y-asco.html) una foto en la que podrá ver las banderas nazis que esperaban, en El Escorial, la llegada de los restos de José Antonio; y aquí (https://elpais.com/ccaa/2017/04/19/madrid/1492618931_948152.html), un ejemplo del papel cumplido por combatientes republicanos españoles frente a esos mismos nazis. Pero de eso, obviamente, usted no dice nada: la idea es seleccionar lo que le conviene y olvidarse de todo lo demás.
      Lo mismo hace con los nombres que mencionaba en una nota anterior. Trapiello, o Savater, serán invocables en aquello que apoye sus pre-juicios; de lo demás, conviene olvidarse. Como del hecho de que Trapiello formase parte del Comisionado de esa Memoria Histórica que tan mal le parece. Suyas son, también, estas otras palabras: "Entiendo perfectamente que tras el levantamiento del de julio se defendiera la República con las armas, quienes tuvieran ánimo y salud para hacerlo". O éstas, referidas precisamente a su papel en dicho Comisionado: "Lo que hemos oído estos años de quienes quieren encontrar a sus familiares en las cunetas es precisamente eso: enterrarles, y nada más. Pero la propaganda es cosa de la retaguardia y de los oportunistas".
      De Savater, estas otras: "Ahora se nos exige como necesario que la Iglesia mantenga intactos todos sus privilegios teocráticos de la época pasada y que incluso pueda decidir qué tipo de valores cívicos deben ser enseñados en la escuela, so pena de sublevar a la feligresía clamando contra la persecución religiosa. Un retroceso".
      Pero en fin, me temo que la suya es una estimación a la carta: esto (lo que apoye sus prejuicios) sí, esto (lo que no los apoye) no. El problema es que la realidad no es a la carta, incluye ambos tipos de hechos. Y que el modo de enterarse de ella, de la realidad, NO ES partir de los propios prejuicios para decidir qué contamos o qué callamos, sino exactamente lo contrario: partir de ella, de la realidad, tal como es, sin arreglos ni disimulos, y estar dispuesto permanentemente a rectificarse de acuerdo con ella.

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    3. Donde ha salido "del de julio" hay que leer "del 18 de julio", obviamente. Perdón por el despiste.

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    4. Estoy completamente de acuerdo con "la realidad no es a la carta, incluye ambos tipos de hechos. Y que el modo de enterarse de ella, de la realidad, NO ES partir de los propios prejuicios para decidir qué contamos o qué callamos, sino exactamente lo contrario: partir de ella, de la realidad, tal como es, sin arreglos ni disimulos, y estar dispuesto permanentemente a rectificarse de acuerdo con ella".
      No sólo estoy de acuerdo, sino que creo que ignorar algo que deberia ser tan obvio es uno de los mayores problemas de nuestra sociedad. Mi opinión sobre cualquier ideología es que constituyen orejeras que nos impiden ver parte de la realidad. Pero no quiero que agencias de verificación/fact checking con vínculos claros con determinada ideología sean las que determinen cuál es la realidad.
      En lo que dice antes de Trapiello o Savater me da completamente la razón, aunque deduzco de su respuesta que no me había entendido (no habré sido lo bastate claro): ninguno de ellos es de derechas ni ha declarado su afecto por el régimen de Franco ni nada parecido (¿Había creído que yo creo que son de derechas, o que no podía haber elegido dos intelectuales de derechas?). Sin embargo, como en algunas de sus posiciones discrepan de lo que la izquierda realmente existente considera ortodoxo, se les ha acusado, entre otras cosas, de fascistas. Por ejemplo, por no simpatizar con los separatistas. ¿Ignoraba este hecho? También se han dicho cosas parecidas, por los motivos que sean, de Felipe Gonzáles, Corcuera, Leguina y tantos otros políticos socialistas, o de Tamames, de larga trayectoria comunista. O de Ana Iris Simón. Claro que desde algún sector de la derecha se les acusará de ser sabe Dios qué, pero las críticas desde la izquierda son las que más se oyen. Y claro que quienes les ha acusado de fascistas no es toda la izquierda, pero sí son o parte del gobierno actual, o socios de investidura del mismo.
      En EEUU gente de izquierda en redes sociales insultan a Liz Bruenig, declaradamente socialista (¡en EEUU!) por no ser proabortista, y por estar feliz cuidando de sus hijos. Alguien que defienda la familia tradicional o que crea que el aborto no es un derecho ¿es fascista?. ¿está bien apedrear el autobús de Hazte Oir? ¿Cree usted que la campaña contra Hazte Oir ha surgido espontáneamente?.No es que mi opinión sea sesgada a favor de posiciones de derecha, es que la contraria es la única aceptada como válida en nuestra sociedad actual. No tenga duda de que si hubiese sido un adulto bajo el régimen de Franco habría estado en desacuerdo, entre otras cosa, con la falta de libertad politica.
      Pero en la sociedad de hoy ¿la libertad política es defender el pensamiento único?. Esos cordones sanitarios ¿no distorsionan la democracia?. Que burócratas a quienes nadie ha elegido y a los que ni conocemos decidan cómo tienen que actuar los gobiernos ¿es un avance de la democracia?.

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    5. En esta nota suya sí estamos básicamente de acuerdo, aunque hay detalles concretos en los que disiento. Pero no extenderé más una conversación ya demasiado larga. Sólo le diré, porque da la impresión de no saberlo, que Savater ha escrito: "He sido un revolucionario sin ira; espero ser un conservador sin vileza”. Si él mismo se califica así, yo no lo discutiré; es una opción, la conservadora, que me parece tan legítima como cualquier otra.

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