jueves, 5 de mayo de 2022

La clave de Lázaro

Me lo dijeron hace unas semanas, como una cosa que se comentaba, con gente discutiéndolo. A mí me cuadró todo cuando lo oí: que Lázaro, el amigo de Jesús, pudiera haber tenido síndrome de Down.

Empezaron a encajarme muchísimas cosas: por qué tenía esa predilección Jesús por él, por qué sus hermanas podían hablarle de él a Jesús con esa familiaridad y ese sentido maternal a la vez, por qué nunca vemos que Lázaro hable ni actúe, por qué iba tanto a descansar Jesús allí. Son todos argumentos ex silentio, pero a mí me gusta la idea.

Lázaro es la persona que se deja querer, y en su menesterosidad nos representa a todos.

Me acordé ayer de eso porque el ya desde ahora Ilustrísimo Enrique García-Máiquez recogía un poema precioso de José Mateos sobre Lázaro y otro de Rafael Pérez Foncea. Pensaba yo que la única persona que volvería de la muerte podía muy bien ser Lázaro, porque representan entre la humanidad el amor a Dios del modo más pleno; también, me parece, tienen como una no sé si tristeza de fondo que cuadra con esa sensación de haber muerto y de haber tenido que volver a la vida: Jesús lo necesitaba y por eso lloró por él. Y por eso volvió Lázaro, por Jesús sobre todo, para consolarle antes de su pasión.

6 comentarios:

  1. Lo de "la única persona que volvería de la muerte", según la Biblia, no parece muy exacto. Dejando a un lado al propio Jesús, "en los evangelios se narran tres resurrecciones, realizadas por Jesús durante su vida terrena: El hijo único de la viuda en Naím (Lc 7,11-17), la hija del magistrado Jairo (Mt 9,18-26) y la del amigo Lázaro (Jn 11)". Recuerdo también la realizada por Eliseo (el hijo de la sunamita). Estoy citando de memoria, pero creo recordar que aún hay algún otro ejemplo.

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    1. Tienes razón. Lo que pasa es que la de Lázaro es muy especial, por todo el contexto que se describe. En los dos otros casos, resucitaron para consuelo de sus padres. Aquí Lázaro resucita para consuelo de sus hermanas y del propio Jesús. Gracias por hacérmelo ver

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    2. En los Hechos de los Apóstoles, 9, 36-42, se cuenta la resurrección, efectuada por San Pedro, de una mujer. Más adelante en el mismo libro, 20, 7-12, otra, de un joven, en este caso efectuada por San Pablo.

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    3. Leo ahora la justa precisión, y corrijo inmediatamente mi entrada. Muchas gracias.

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  2. Nunca se me había ocurrido pensar en que había algo "raro" en torno a la familia de Betania hasta que, leyendo lo que escribes y lo que enlazas, sí lo he notado. Y La explicación propuesta me ha emocionado mucho, casi hasta las lágrimas, vete tú a saber por qué...

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  3. La hija de Jairo acababa de morir. Al hijo de la viuda lo llevaban a enterrar. Lázaro llevaba ya varios días muerto y enterrado. Los sabios encuentran en esas tres resurrecciones un progresivo adentrarse de Cristo en el reino de la muerte. Es hermosa esa idea de que Jesús se hubiera empeñado en rescatar de la muerte rematada precisamente a uno de esos hermanos cuya condición los condena hoy a no nacer. Gracias, don Ángel.

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