martes, 6 de diciembre de 2016

Viena 27 (Un día de monasterios)

Un día nos fuimos por el Danubio arriba, hasta el monasterio de Melk, que me recuerda siempre a una novela de Umberto Eco que no he leído. Pero empezamos en el de Gottweig. Al fondo, abajo, había esa iglesia con su cementerio, recogidita:



Yo no soy muy «peregrinista», pero no voy a negar que no me gustase ver este cartel del camino de Santiago austriaco:


Y ya puestos a hacer confesiones, tengo que decir que he acabado un poco aburrido del barroco centroeuropeo, tan repintadito. Por ejemplo esta ventana rosita con cristales y maderas pintados, pero muy veristas:


Creo que fue ahí donde caí definitivamente en la cuenta de que todo el imperio austro-húngaro es de hace cuatro días: desde finales del XV como mucho, así que arte, lo que es arte, poco tienen. Juntas el de la provincia de Palencia con el de la de Burgos y hay mucho más arte que en todo el imperio.

Creo que estas fotos son también de Gottweig. Ya que el arte no, volvámonos a la naturaleza:






Fuimos luego a una ciudad de por allí, otra indistinguible ciudad centroeuropea cuidadita. Aquí el famoso AEIOU y la fecha:


Os pongo un Santiago, de las típicas imágenes pintadas de blanco:


Comimos en Dürnstein, un pueblo con cierta famita porque estuvo encerrado un tiempo Ricardo Corazón de León, camuno de las Cruzadas. Estaba al lado del Danubio, tremendo río:


2 comentarios:

  1. Rodilla al aire, perro... es un San Roque, ¿no?

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    1. Me entraron dudas cuando estaba poniendo la foto. Yo perro no veo, por eso me quedé con Santiago. Supongo que no le habría hecho la foto si hubiera sido claramente un san Roque, pero yo ya no sé. Al menos que quede como ejemplo de esas imágenes pintadas de blanco tan típicas de la zona (aunque en san Martín Pinario también tenemos, de Ferreiro).

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