viernes, 21 de octubre de 2016

Ramón Gaya sobre el reconocimiento

En una carta de 1951 desde Cuernavaca, se hace eco de una reacción parece que fría de Octavio Paz a El silencio del arte, un ensayo que acababa de publicar:
Ya sabes que no soy nada débil y que tengo una seguridad (fundada o infundada, eso no viene al caso) que me permite ir tirando sin mucha desesperación, pero la verdad es que se cansa uno de sostenerse solo, y desde dentro siempre. Ya sabes que no soy dado al éxito, al gran banquete del éxito, pero parecen estar empeñados en negarme hasta el pan, el alimento necesario, mínimo, verdadero. Quizá ese alimento es difícil y lo que yo creo modesto sea el premio máximo; posiblemente el gran banquetazo sea más fácil de conseguir. Bueno, también en esto esperaremos; pero que no tarden mucho porque no se trata, te lo aseguro, de vanidad alguna, sino de ... respiración. En España (Julián Calvo lo envió a varias personas) tampoco han dicho nada.
(Ramón Gaya, Cartas a sus amigos, 213-14)

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