lunes, 19 de septiembre de 2016

Pero todavía antes de hablar de Viena, Bruselas 7 (Entrada a lo grande en los Musées Royaux d'Histoire)


[El Museo del Cincuentenario con el Arco del Triunfo en Medio]


[Una escultura de un perro en el Parque del Museo]

Ya ni sé muy bien si es este blog lo que me lleva a preferir la visita a museos en lugar de la típica ruta turística: presumir aquí de sofisticación y de estar por encima de la media. Yo, con el corazón en la mano, me inclino por pensar que ya estoy muy mal y en realidad lo que quiero de ir a los sitios es meterme lo antes que pueda en museos, que prefiero los muertos a la vida.
La cosa es que pasé de Grand Place y similares y me fui a los Musées Royaux d' Art et d'Histoire (no confundir con los Musées Royaux de Beaux Arts que comenté en entradas  anteriores; -no sé por qué lo tienen que decir en plural, pero algún motivo habrá).

El hecho es que es un museo que está en el Parque del Cincuentenario y que al menos me permitió ver el «barrio europeo», lleno de funcionarios y que atufaba del azufre del «buen rollo» y la «construcción europea» (ese gran timo, lo descubrimos demasiado tarde).

Lo hicieron en 1880, para celebrar 50 años de independencia y es una especie de British Museum, por la variedad de elementos y el cáracter enciclopédico.
Lo disfruté un montón, aunque ya de primeras me tuve que descartar de la parte de civilizaciones no europeas (parece que es muy buena la colección precolombina), Tenían una colección excelente pero el museo parecía de Rumanía en los años 70: estanterías vacías, otras sin carteles, objetos como abandonados o con carteles a ras de suelo. Después de haber estado en el KHM de Viena aquello era un bajón y me hundió la imagen que tenía de Bélgica. No sé, si no tienen para estar a la altura en un museo así, pero claramente no está entre sus prioridades. Quizá de tanto pelearse entre flamencos y valones, la historia de la humanidad sea algo demasiado molesto para mirarlo.

Empecé por Gecia y Roma y qué maravilla, a pesar de todo. Este casco de fantasía creo que etrusco:



Luego me di con este casco apulo-corintio de comic (era una ofrenda votiva):


Me alegró ver un busto del orador Hortensio, porque dio nombre al discurso perdido de Cicerón


Y sobre todo me alegró encontrarme una pared de fresco de Pompeya, con detalles ilusionistas:




Y este mosaico de las criadas de Ulises (en la esquina derecha pone ΘΕΡΑΠΕΝΙΔΕΣ), bailando muy a su pesar, para distraer de la masacre, mientras él, a la izquierda, abraza por fin a Penélope





Y entre las salas, me encontré este homenaje tan elegante. Las Guerras Mundiales están por todas partes en estos países y me alegra que sea así:

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