martes, 19 de julio de 2016

En Oviedo II

Visitamos la Catedral. Yo me acordé mucho de la época en que leía a Clarín, de los episodios de la Regenta allí, pero sobre todo de la propuesta de don Pompeyo Guimarán de convertirla en un paseo cubierto.

En la primera capilla, a la derecha, para empezar, una reja antiquísima:


El retablo mayor -aunque repintado en el XIX- es una maravilla.



Yo me quedé un poco bloqueado con la Cámara Santa, mucho más pequeña de lo que recordaba y porque me parecía como de pega, por el color blanquísimo de la caliza recién restaurada. Por otra lado, se palpaba hasta qué punto Asturias y Galicia están estrechísimamente relacionadas en lo religioso y lo artístico.

En la capilla del Santísimo, antes de la Virgen de la Leche, había muchas inscripciones latinas interesantes, pero a mí la que me llamó más la atención fue una: «Lac pro ambrosia»:  sobre que Jesús no se alimentó de ambrosía, sino de leche, todo un compendio en tres palabras sobre historia de las religiones y antropología.


Cumplidos los objetivos, nos fuimos volviendo, porque teníamos que ver por fin la iglesia de san Martín de Mondoñedo, que no está en Mondoñedo sino en Foz (en realidad, en un sitio perdido cerca, con un cartel al principio y la nada en varios kilómetros, hasta que llegas si has tenido suficiente fe).
La iglesia nos dejó bastante descolocados, porque es una especie de reconstrucción de una iglesia románica muy antigua, pero evidentemente remozada (todos los detalles los explican muy bien en este enlace). Otra vez la piedra es muy blanca y los capiteles y el frontal de altar era como de románico pasado por las Cícladas, por decir una bobada:



(foto de la wikipedia)

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