jueves, 2 de junio de 2016

Una Virgen de estampa

El mayor descubrimiento de la exposición del Prado en Coruña no fue el Rubens que tenían, que como suyo era bueno, aunque un poquito peor que otros que le he visto (por más que en una pierna -literalmente- tenía más sabiduría pictórica que toda la historia del CGAC junta), ni el retrato del cardenal de Goya, que sí que era bueno, pero como casi siempre me pasa con Goya, me deja un poco perplejo y no del todo convencido. No, lo que superaba todo fue la Inmaculada de Murillo de medio cuerpo, que creía haber visto y reconocido millones de veces en millones de estampas que me parecían cursis y empalagosas. No, Murillo es de los más grandes y esa Inmaculada era un prodigio de finura.
Fue como caer en la cuenta de una iconografía llamativa, pero tan asumida desde niño que no la había comprendido: una muchacha casi, entre nubes, sin mirarnos, porque tiene los ojos dirigidos al Importante, con la luna puesta en el único espacio inferior de un retrato de medio cuerpo. Es decir, es la mujer de la escena impresionante del Apocalipsis y la casi niña a la que se pide su aceptación para un cataclismo del Universo y que acepta ante el pasmo de los ángeles: ese es el milagro que consigue Murillo.

Y aquí es cuando me entra la duda de si poner alguna imagen buscando en Google o remitiros al enlace que tiene la imagen en alta resolución del Museo del Prado. Os pongo una que he encontrado, pero os aviso que se pierde la maravilla del saber artístico de Murillo, el prodigio del pelo casi ni pintado, los blancos de las telas casi solo insinuados con las pinceladas, los pómulos con gradaciones mínimas a bases de toques de color, la boca muy pequeña, el pudor que manifiesta la posición de las manos, tapándose con el manto, el olvido de sí en los ojos. Eso es lo que vimos en el original:

7 comentarios:

  1. Doy fe de ello y Ángel lo cuenta magníficamente. Qué grande es Murillo.

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  2. "Grandes obras del arte español: Las Inmaculadas pintadas por Murillo."

    https://www.youtube.com/watch?v=6nbV0iqNX8w

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  3. Yo me di cuenta realmente del genio de Murillo, hace muchos años, viendo "La cocina de los Ángeles" del Louvre (antes sólo había estado, muy joven, una vez en El Prado), un cuadro digno de Velázquez y con trozos que parecen pintados por Zurbarán. Murillo tenía unos 28 años cuando lo pintó.

    http://cartelfr.louvre.fr/cartelfr/visite?srv=car_not_frame&idNotice=606


    Casi cada vez que voy al Louvre (y voy por lo menos una vez al mes desde hace más de 35 años) veo ese cuadro, que es uno de mis preferidos del museo, en el que hay 9 cuadros más de Murillo (entre los cuales obras maestras como "El nacimiento de la Virgen").

    http://cartelfr.louvre.fr/cartelfr/visite?srv=rs_avance_frame

    En la National Gallery y en la The Wallace Collection de Londres hay también maravillas de él.

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    Respuestas
    1. En la National Gallery y la Wallace estuve y bien que lo disfruté. En el Louvre, ay, no he estado nunca. A ver si surge pronto la ocasión y lo visito despacio y con tiempo.

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    2. Ven rápido, antes de que se inunde... ;-)

      Dicen que la subida del Sena se va a detener esta noche, pero por si acaso ya están poniendo a salvo las obras que están en la parte inundable.

      http://www.huffingtonpost.fr/2016/06/03/inondation-crue-de-la-seine-musee-du-louvre-eaux-intemperies-pluies-paris_n_10275280.html

      Ayer , pasando dos puentes más arriba, por el Pont au Change, hice yo la misma foto:

      http://www.huffingtonpost.fr/2016/06/02/photo-crue-seine-paris-inondations-instagram_n_10256382.html

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    3. La National Gallery es el museo perfecto, relativamente pequeño y con una densidad de obras maestras por metro cuadrado extraordinaria. El Louvre es monstruoso, es como el Prado, la National G., el British y el Victoria and Albert Museum juntos.

      Para verlo relativamente bien hace falta por lo menos un mes a razón de varias horas al día. Desde que lo han ampliado se ha convertido en un gigantesco laberinto, difícil de memorizar.

      La última vez que estuve, hace unas semanas, pasé 4 horas un domingo viendo y fotografiando sus curiosísimas y muy abundantes estatuillas sumerias, y los detalles de varios de sus bajorrelieves extraordinarios, como el Código de Hammurabi. Había pasado por las salas de Sumeria muchas veces pero nunca me había parado a mirar los detalles de las obras pequeñas, que son fascinantes.

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  4. Me encantan tus palabras Ángel, coincido plenamente contigo. La sensación de ver a Murillo en vivo es de pasmo. Aquí en Sevilla tengo la suerte de ver fácilmente Murillos de verdad en muchas iglesias y en el Bellas Artes, cuya salas de Murillo dejan boquiabiertos. También estoy harto de ver falsos murillos que toda familia que se precie tiene heredado de sus abuelos y que no son más que regulares copias, que junto a las estampitas, le han dado esa mala fama. Y es que Murillo es un absoluto genio, un innovador, pero él, no la caterva de sus imitadores que tanto daño le han hecho.

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