lunes, 21 de marzo de 2016

Nueva Revista sobre el liberalismo (sort of)

Sigo esta revista (Nueva Revista) desde hace años. La creó Antonio Fontán, al que en la introducciòn Miguel Ángel Garrido, el director actual, define como «liberal en lo político, conservador en lo cultural y adherente del humanismo cristiano (católico fervoroso) en lo filosófico».

El número 156 recoge un curso de verano sobre Presente y futuro del liberalismo. Lo dirigió Carlos Aragonés, que a mí me suena de fontanero de la Moncloa. Por eso debe de ser que muchas de las intervenciones acaban siendo una justificación de la política del PP estos últimos años.
Hay algunas colaboraciones, algo más interesantes, sobre las Organizaciones Internacionales, que intentan lidiar con el problema de que la Unión Europea se haya convertido en el ESTADO con mayúsculas y sin controles ni contrapesos rigurosos.
Así, de las tres patas de Fontán está completamente ausente aquí lo del «humanismo cristiano». Hay un solo artículo que toca lo conservador, el de Carabante (uno de Peyró es una justificación del PP como partido de centro, poniendo a los tories como proxies) y hay mucho liberalismo de boquilla, porque la justificación del gobierno de Rajoy y de las políticas en la UE es como querer hacer comulgar con ruedas de molino al liberalismo clásico.

Pero donde quiero pararme es en el artículo inicial de José María Lassalle, que comienza invocando a Fontán y a continuación pone a Nueva Revista (cosas veredes) en la senda de Ortega.

Argumento inicial: la historia de la democracia española es básicamente liberal.
1. De 1975 a 1982 hay gente en la UCD como Fontán: luego ahí está lo liberal.
2. De 1982 a 1996: Con Felipe, España se moderniza. Él «hace suya una dimensión liberal» (cita a Boyer, Solchaga, Maravall y Solana).
3. De 1996 a 2015 (todo junto). Aquí el liberalismo actuó «como telón de fondo»: de lo económico con el PP y de las reformas «en materia de derechos» con Zapatero.

¿Hace falta más o menos liberalismo? Más, claro, responde Lassalle. El liberalismo es «la ideología fundante» de Occidente «y el soporte teórico del relato de su identidad». Las revoluciones americana, inglesa y francesa son «las que fundaron Occidente» [un SIC - TODO CON MAYÚSCULAS].

Historia del liberalismo según Lassalle:
De 1688 a 1789 fase de construcción. Ilustración = libertad, igualdad, propiedad, tolerancia.
De 1789 a 1914 el siglo de la ideología liberal.
De 1914 a 1989 el liberalismo es puesto en cuestión por los totalitarismos.
De 1989 a 2001 triunfo del liberalismo y su fracaso - esto es el siglo XXI (sic)
Siglo XXII (sic): postmodernidad. 11S + Crisis.
2015 «para España como una experiencia límite de sí misma». Los populismos, el mal. Postmodernisdad. Internet. Vurtualidad (mucho bullshit por ahí).

¿Qué hacer? Hay que redefinir el liberalismo, actualizarlo. Lo primero, reconocer que es «una filosofía de la libertad que está al servicio de una política de la libertad». Fidelidad a los principios originales: propiedad, tolerancia y dignidad.

-Libertad. Respuesta al miedo. Crear «Trincheras de institucionalidad». Locke: concreción, a partir de la libertad del yo, en el derecho a la propiedad.

-Tolerancia ante el pluralismo. No hay verdades absolutas. Más adelante propone una «tolerancia conciliadora de contrarios y antagonismos, (que) favorezca un sumatorio de identidades heterodoxas que no sean excluyentes». Y este párrafo se ha merecido el mejor SIC de la conferencia.

-Dignidad. La mayor amenazada. «Estamos olvidando el concepto de persona».


La libertad ha de ser «una creencia personal irrenunciable, hasta el punto de verla sacralizada como una auténtica fe en la libertad» (sic). Así superaremos los «excesos de tecnocracia y economicismo que resecan las fuentes morales de la libertad y propician la irrupción de esas sombras de democracia que son los populismos (otro sic).

Yo querría haber estado allí y haberle preguntado [me imagino un silencio sepulcral en la concurrencia -ese es un facha ultracatólico-, le susurraría alguno] que qué entiende el por persona (y que si el derecho al aborto de Zapatero -ese gran liberal tiene algo que ver con ello). Y que si piensa que «los populismos» se superarán de verdad con sus «recetas». Y que qué cree que le hubiera parecido a Fontán este liberalismo Munchhausen, que se tira de los pelos para afirmar a partir de la fe en su yo libre que va a sacarnos del pozo en este siglo XXII de nuestros pecados.

1 comentario:

  1. Creo que no está de más, como contrapunto, señalar la reciente publicación de un libro del sociólogo mexicano Fernando Escalante Mendoza: Historia mínima del neoliberalismo (Turner, 2016). Es un panorama crítico del neoliberalismo contemporáneo (cuyo exponente principal es Hayek). De hecho, es la ideología triunfante (a mí me recuerda las tentaciones del desierto, del evangelio de Lucas). No me atrevo a apuntar dónde encaja el liberalismo de Fontán en la trayectoria moderna del neoliberalismo.

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