lunes, 1 de febrero de 2016

La gran conversación

[Esto ha acabando siendo un encadenamiento de cosas que me fueron apareciendo de forma providencial, tened paciencia con los saltos mortales]

Os animo vivamente a ver esta conferencia que dio Rémi Brague en Chicago hace unos meses:


Habla despacio en un inglés clarísimo y lo que dice es de una sencillez y profundidad grandes. De todos modos, os pongo las notas que fui tomando en el móvil mientras lo oía:
Título «Conservation as Conversation».
Parte Brague de la etimología de «bárbaro»: el que no sabe hablar.
En cambio, la civilización, en expresión de santo Tomás de Aquino es una «conversatio civilis».
Conservadores para qué: para poder conservar la conversación.
Conversación que une generaciones. Burke y Chesterton (la democracia a los muertos*). Derecho a la continuidad. El pasado merece formar parte de la conversación (como mínimo, de él partimos). El pasado es valioso.
Visión de darwinismos más o menos simplones: los hombres estamos aquí por una especie de lotería, somos invasores en un lugar extraño, bárbaros que destruimos la naturaleza.
A Sócrates no le enseňaba nada la naturaleza. En cambio, a San Bernardo sí. San Agustín ya habló de conversar con la naturaleza a través del ejercicio de la agricultura (antecedentes en los «logoi spermatikoi» de la naturaleza para los estoicos).
La naturaleza no es ni cadáver ni diosa. En la Edad Media, Alain de Lille la define como «Dei vicaria» (Chaucer: God's Vicar).
En resumen: conversación con el pasado y con la naturaleza. El hecho es que en relación con la naturaleza podemos hacer más con ella naturaleza de lo que llegamos a entenderla: somos bárbaros con ella. Pero solo es posible si se parte de la conversación con Dios
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*Se refiere a esta frase célebre de Chesterton (la leí aquí justo ahora):
I have never been able to understand where people got the idea that democracy was in some way opposed to tradition. It is obvious that tradition is only democracy extended through time….Tradition may be defined as an extension of the franchise. Tradition means giving votes to the most obscure of all classes, our ancestors. It is the democracy of the dead. Tradition refuses to submit to the small and arrogant oligarchy of those who merely happen to be walking about. All democrats object to men being disqualified by the accident of birth; tradition objects to their being disqualified by the accident of death….I, at any rate, cannot separate the two ideas of democracy and tradition; it seems evident to me that they are the same idea.

Y uno de estos días, con la conferencia resonando, vi aquí (con el título «la evangelización se parece a esto») este vídeo (y luego me lo encontré en un sermón):


Una de mis mayores perplejidades recientes es el movimiento animalista, tan desproporcionado y tan desordenado en la gestión de los afectos, por lo demás buenos. Y justo el otro día, cuando tenía ya redactado hasta aquí, leí esto en el libro de aforismos de Enrique García-Máiquez (Palomas y serpientes, La Veleta, Granada, 2015, p. 31):
El alma que se queja en los ladridos del perro maltratado es la del que lo maltrata
Y ya puestos a juntar en una entrada cosas totalmente dispares, creo que cuadra aquí esta versión de una canción sobre lo que es realmente triste («no hay nada más triste que una tienda de animales, con los perros en sus jaulas, dando vueltas»:

1 comentario:

  1. El vídeo delas caricias al perro que había sdo antes maltratado como alegoría de evangelización, magnífica.

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