viernes, 2 de octubre de 2015

El demonio del gregoriano

Me acordé de ese demonio «refinado y exquisito / muy amigo del canto gregoriano» que tienta al protagonista de un poema de José Luis de la Cuesta justo cuando le estaban matando «los gritos destemplados» de un coro de señoras en misa en un pueblo del páramo. Me acordé, digo, mientras iba cruzando España hace una semana, cuando me regocijé de mí mismo por la altura de lo que estaba oyendo en el viaje: primero la Pasión según san Juan de Bach, luego partes de Teodora de Haendel, por fin L'Orfeo de Monteverdi.

Se me pasó por la cabeza ponerlo aquí y tuve la revelación bienventurada de lo ridículo de presumir de algo así.

Pero ya puestos a despeñarnos por la senda del orgullo estúpido del neófito en la música clásica, contaré que a la vuelta estuve escuchando una sinfonía que me sonó a un Haydn malo y sí, era de Haydn y me pareció de lo más aburrido que le había oído (era la 88, dirigida por un tal Knappertsbusch, nada menos). Luego puso José Luis Pérez de Arteaga, del mismo director, una sinfonía de Brahms y me até los machos, porque yo mucho presumir pero ni a Beethoven ni a Brahms les pillo la gracia. Así de brutal lo tengo que decir, para poder reírme de lo estúpido que soy cuando (si Dios quiere) lea esto dentro de unos años y me pasme de que a estas alturas de 2015 ni las sinfonías de Beethoven ni las de Brahms me dijeran mucho.

Ya me pasó con el Vespro de Monteverdi en 2006. Releo lo que escribí entonces y me da ganas de darme de bofetadas a mí mismo por estúpido, por judgemental, por listillo, por bobo.

Os dejo esto muy bonito de Lully:


Y esto de Jüssi Björling, cortesía también de unos buenos amigos, que me van desasnando:

15 comentarios:

  1. Humor y música. ¿Has probado de tocar algún instrumento?

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    1. Pero qué dices: eso es imposible de toda imposibilidad.

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    2. Puedes seguir haciendo todo lo que haces ahora con la música. Al tocar un instrumento estableces una relación directa con el sonido. Es una actividad, que produces tú directamente. El instrumento no hace nada por sí solo. En cierta manera eso, hoy día, atrae, ya que estamos rodeados de artefactos que hacen de todo y muchas veces solos. En fin, un coro de aficionados ni siquiera necesita comprar el instrumento. Y no insisto, que me animo.

      Un abrazo

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  2. Cuando nos da por sentirnos exquisitos (que es lo peor que hay) hay qué poner los pies en el suelo y darse cuenta del grado de nuestra ignorancia. La mía es abisal... a veces me doy verguenza ajena.

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    1. Bueno, pero la mía, al lado de la tuya, es más abisal todavía. Te gano en eso.

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  3. Debe de ser mi estado actual de humor jansenista: Lully me parece muy frivolón, con su educada clasicidad... Sin voces, hala, aquí tienes al montaraz Sainte-Colombe: https://www.youtube.com/watch?v=OXjbf1fz9-I.

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    1. Muy bueno, aunque yo prefiero ahora a Lully.

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  4. Escuchar las cuatro sinfonías de Brahms (una de mis devociones) no veo que sea nada exquisito. Es un compositor muy popular. Para exquisitos, Dmitri Shostakovich (un músico elevado a la enésima potencia).

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    1. Yo no he dicho que Brahms sea exquisito, sino que a mí su música (y la de Beethoven) me supera. Será popular, cosa que a mí no deja de sorprenderme, porque me resulta -por ahora- impenetrable.

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  5. El gusto hay que educarlo. No hay que avergonzarse porque a uno no le agrade lo que los demás alaban. Lo lamentable es tragarse lo que no soportas por puro snobismo. Siendo adolescente oi por primera vez a María Callas en un disco de 45 revoluciones, era un aria de la Lucia de Donizetti, Regnava nell silenzio, Me pareció un pestiñazo, Hoy soy caleño hasta las cachas.
    Descubrí el blogg hace una semana y me gusta. Me has recordado una deliciosa mañana en Santa María de Huerta hace dieciocho años. Si te van los tenores suecos, prueba con Nicolai Gedda, discografía no te va a faltar. Un saludo

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    1. Pues bienvenido. Me quedo con el nombre de Nicolai Gedda: estoy como un niño con zapatos nuevos con la música clásica, porque hay muchas cosas que me resultan como regalos inesperados.

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  6. "Un tal" Knappertsbusch es algo más que "un tal"; hay quien le considera, por ejemplo, el mejor director wagneriano que haya existido. No conozco su Haydn, que en todo caso no tiene fama de ser en lo que más destacaba. Pongo aquí, a modo de mínima introducción, la entrada dedicada a "Kna" en la wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Hans_Knappertsbusch

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    1. Ya ves, Anónimo, a lo que llega mi ignorancia. Sí que debe de ser, importante, por lo que lo valoraban en ese programa de Radio Clásica. Lo de Haydn me resultó muy frío, muy mecánico, pero quizá con más atención me hubiera ayudado a verlo de otra manera. A ver si en unos años Knappertsbusch se convierte en alguien a quien pueda apreciar de verdad.

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  7. Yo por mi parte no puedo escapar a Heroica y no por presumir, que no se nada

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