miércoles, 15 de julio de 2015

Ha muerto Martin L. West

Un gigante de los estudios griegos, una figura de producción abrumadora.

Por decir algo (pero mirar su entrada en la wikipedia):

-Es el autor de ediciones de referencia de la Ilíada de Homero, de los Himnos homéricos, de todo Hesíodo (su primer interés), Esquilo, los líricos (en concreto el yambo y elegía). También editó las Anacreónticas, el Orestes de Eurípides. Podía haberlo editado todo.

-Sus manuales de métrica, crítica textual y música griega son de referencia.

-En los últimos años se metió por las relaciones entre Grecia y el Oriente. Decía cosas como que había que aprender sumerio y acadio, que si no, no había nada serio que decir sobre literatura griega.

-Escribió de todo lo posible y con una seguridad y una originalidad insultantes. A veces te preguntabas cómo estaba tan seguro de lo que decía. Se equivocaría a veces a lo grande, pero nunca pecó de timorato; tenías que mirar bien por qué decía lo que decía, porque nunca era una estupidez.
Solo recuerdo una vez en que mostrase dudas (ya lo comenté hace años aquí,)

Aquí, una necrológica de Robert Rossi, que tiene una de las pocos fotos suyas. Esta que le copio:



Os dejo aquí dos entradas mías sobre él, una sobre la aurora, y esta a propósito de un homenaje,

3 comentarios:

  1. Muchas gracias por esta información, Ángel, me he enterado por ti. Con todo, quizá se pueda cambiar lo que dices acerca de que se interesó por las relaciones entre Grecia y Oriente "en los últimos años". El tema ya ocupaba una posición central en su comentario de la Teogonía (1966).

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  2. Vaya, y ahora el gran Martin West.

    Como dijo Tip (al decirle alguien que Miguel de Cervantes estaba muerto): "¡Qué pocos vamos quedando!"

    Un abrazo

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  3. Josep Antoni Clúa29 de febrero de 2016, 9:13

    Para mí siempre ha sido un referente en Tragedia griega, especialmente en Esquilo (cf. su edición teubneriana de 1990) o su Delectus ex Iambis et Elegis Graecis de 1980 (Oxford). Todavía recuerdo con qué respeto lo mencionaba Carles Miralles en clase, otro egregio filólogo recientemente fallecido.
    Un abrazo,
    Josep Antoni Clúa

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