miércoles, 11 de febrero de 2015

El Banquete de Platón 3

1. Antes de los discursos - Esto es un relato iniciático
El inicio de la obra es abrupto y de primeras cuesta situarse. Os recomiendo que lo leáis despacio, en la traducción de Fernando García Romero o la de Luis Gil (en línea está la antigua de Patricio de Azcárate). Y si podéis en griego, mejor. Si hay una obra que hay que leer despacio es esta.

Los personajes centrales al principio son Apolodoro y Aristodemo, que me parece que representan dos niveles en el proceso de ascender a la dificultad de la filosofía tal como Sócrates la plantea.

Apolodoro aparece contando a otros una conversación que tuvo con un conocido, Glaucón, con el que se encontró cuando volvía a Atenas: este quería saber (porque le habían llegado campanas por el relato que había hecho de ello Aristodemo a un tal Fénice) de un banquete en el que estuvieron presentes Agatón, Sócrates y Alcibíades.
Resulta que Glaucón creía que era un banquete de hacía unos días, cuando en realidad había ocurrido hacía unos años, cuando ellos eran niños.
Apolodoro le explica que a él se lo ha contado Aristodemo directamente (no vía Fénice) y que el propio Sócrates le ha confirmado algunos aspectos.
Apolodoro ha descubierto la filosofía hace tres años y todo lo demás ha dejado de interesarle; Rosen dice que es el fanático que muestra las dificultades del neófito para llegar a la filosofía. Los amigos le llaman de coña «el blando», porque todo el mundo le parece mal, incluso él mismo, salvo Sócrates (hay una variante en el texto: en vez de malacós podría ser manicós: el loco: mejor todavía).
Aristodemo era un fan (erastés) de Sócrates. Aquí es un personaje silencioso, pero para Rosen es el más poderoso del diálogo: imitador de Sócrates («un hombre pequeño, descalzo siempre»), justo en aquella ocasión queda a la primera en ridículo, porque cuando se encuentra con Sócrates resulta que este va con sandalias: se ha "puesto guapo" para atender la invitación de Agatón, que quiere celebrar en petit comité su gran victoria en el teatro el día anterior.
Casualmente (nada es casual en Platón) Sócrates va a la fiesta de Agatón (su nombre significa 'bien') a ver si poniéndose guapo por esa vía -la del amor a la belleza (Agatón era muy guapo)- llega al Bien.

Rosen ve importante explicar que Aristodemo negaba el culto a los dioses y la profecía: a ello atribuye que se mantenga en silencio, para no alabar a Eros, pero es él quien nos revela los discursos divinamente inspirados y los misterios a nosotros, los no iniciados. Tanto en él como en Sócrates están presentes la ironía y la hybris. Representaría la ambigüedad del significado religioso de la obra.
Sócrates le tienta a que entre con él al banquete, sin invitación, como Menelao hizo también una vez (ya sabemos que es el colgado de la Ilíada) y el pobre Aristodemo acepta. Es de antología su entrada de sopetón al comedor -un esclavo le abre la puerta y Sócrates se queda fuera: el ejemplo clásico de un pulpo en un garaje.

---.

Rosen señala que la primera palabra de la obra es δοκῶ ('me parece'). Señalaría el tema de cómo por la opinión se llega al saber, pero limitado (de ello es eco el testimonio parcial de Aristodemo).

Para Reale el preludio dramático tiene la finalidad de perturbar al lector. Es una reflexión sobre la problemática de la oralidad. Por esa vía y con las menciones a partes del banquete de las que no sabemos nada (180c), Platón está señalándonos que no es historia lo que cuenta: con ello, el relato adquiere tintes legendarios, de mito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada