martes, 12 de junio de 2012

Fui a oír al gurú

El sábado, gracias al aviso en su blog del presentador del acto (que estuvo muy competente en su presentación y en las labores de traducción), fui a oír a Robert G. Picard, un gurú de las empresas periodísticas.
Era en el Consello da Cultura Gallega, que tiene espectaculares vistas al Obradoiro y a las huertas de detrás. Ya había estado una vez y me apetecía volver.
Y si de paso oía a un gurú, pues mejor.
Y fui a la hora en que tenía que estar acabando un portugués telonero: pero el tío se alargó 25 minutos más; ¡hora y media! (aunque la culpa pudo haber sido de las presentaciones previas, tampoco me extrañaría). De todos modos, esto me sirve para rajar de portugueses e italianos, que en esto de hablar incurren sistemáticamente en lo del pobre, antes reventar que sobre: se empeñan en agotar los minutos previstos aunque de paso agoten la paciencia de la gente (y por ahí nos va a los españoles, quizá un pelín menos).

Yo dudé entre intentar seguirle* o tirarme por la ventana de puro aburrimiento -un gaitero inmisericorde justo debajo- y morir en sagrado (Patrimonio de la Humanidad).

Pero hasta lo malo acaba; al fin llegó Picard, que dijo cosas sabrosas y solo necesitó 35 minutos: y estas son las diferencias Norte / Sur (todo lo demás es secundario).

Dijo:
En esta espiral revolucionaria de la información, los medios
-han multiplicado el tamaño de los periódicos, pero solo han conseguido acentuar la conversión de la información en ruido.
-han aumentado la velocidad de actualización de noticias, pero ahora se gastan cada vez más deprisa y desaparece el contexto: la frase 'mueren doce en Afganistán' se convierte en intemporal y por lo tanto en banal.
-aumenta el esfuerzo por conseguir información exclusiva, pero que lo es cada vez menos tiempo.

Pareció que defendía la información local (no me convenció: no me imagino comprando El correo gallego, no gracias; ni tampoco La voz de Galicia: con la portada en internet tengo de sobra).

Acabó diciendo que hay que concentrar medios: claro.

Insistió en la calidad de los contenidos: vale, sí.

Los medios pueden sobrevivir si otros negocios paralelos los mantienen: el Guardian [eh, mi periódico favorito] se financia con los ingresos de una web de coches. Lo de que la publicidad pague los medios es algo "muy siglo XX".

Muy bien lo que dijo de que los periodistas siguen mirando por encima del hombro a los lectores, que siguen viendo a la gente como 'esa masa inculta' a la que hay que educar: más razón que un santo tiene.

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*Existe la convención en Galicia de que el portugués -lengua emparentada- se entiende sin necesidad de traductores. No es verdad, al menos no en mi caso. Hasta creí una vez entender 'murcianismo' y en el densísimo power point con el que el ponente nos torturaba en paralelo descubrí que había dicho 'jornalismo'.

5 comentarios:

  1. Gran carcajada imaginando al gaiteiro aplastado bajo la ventana.
    Morir en sagrado es hermosa forma de morir,pero podía haber sobrevivido torpemente sobre el infeliz gaiteiro, lo cual hubiera quedado muy poco elegante.
    Gracias por hacernos sonreir en tiempos grises...

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  2. El portugués de Portugal cuesta abrirlo al oído.
    El de Brasil, sobre todo el de Río, creo que lo entenderías sin problemas.

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  3. No termino de entender tu manía hacia las gaitas, a mí me parecen bonitas y pintorescas.

    Sobre todo esto del periodismo tu compañero (numerario) Pedro García-Alonso (http://empresainformativa.blogspot.com.es/) habla mucho. El 80% de las entradas del blog hablan de la modernización de los medios, la mejora de contenidos, etc. Hace tiempo leí un libro de Pierre Bourdieu al respecto muy interesante.

    Sólo se me ocurre decir que lo único interesante de la versión impresa son los artículos de Juan Manuel de Prada.

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  4. Gracias, Beatriz, ya me gustaría a mí poder alegrar a la gente: espero al menos ayudar.
    Llevo diez años compartiendo despacho con profesores brasileños (a los que se les entiende bastante bien) y algún portugués (al que no). El problema es que el mandarinato gallegusita prefiere que un portugués evite hablar en castellano (que suelen conocer), a pesar del riesgo grande de no entenderlo.
    Miguel, tú no oyes todo el santo día las gaitas. Una vez cada dos años es bonito, no digo yo que no. Tres horas seguidas es una pesadilla. La gaita es un instrumento primitivo de rango limitado: compara con el piano y verás la diferencia. Yo el tema ese de la modernización de los medios lo arreglo fácil: dejar que cierre la mayoría de ellos y ya está. Yo ya no leo periódicos en versión impresa: eso que gano.

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  5. Angel, a próxima vez a ver se saúdas e nos coñecemos persoalmente! Vinte no público pero non tiña claro se eras ti!

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