lunes, 20 de junio de 2011

Entre Arzúa y Guitiriz

Hicimos una línea quebrada para llegar a Cospeito, porque quería enseñarle al profesor yanqui el monasterio de Sobrado, que quedaría bien en una selva de Guatemala: tan excesivamente barroco es y tan verdes están sus paredes -pura humedad después de 150 años de desamortización.
Y en Arzúa, zas, un control: mi cerveza no dio señales de vida y pasamos. Menos mal que yo estoy super-a-favor de la Guardia Civil: que sólo serán ellos quienes nos salven de los Xs, los Xs y los Xs.
Y de Arzúa a Sobrado y de Sobrado a Guitiriz una hermosa carretera, fresca, a veces un túnel de árboles: castaños cubiertos de estrellas amarillas, hasta grillos me pareció oír, helechos, el olor fuerte de las flores.
Ya cerca de Guitiriz, además de los molinos eólicos, que se cargan el paisaje -aunque podría ser peor, al fin y al cabo son aspas que giran- una vista que quitaba el hipo de la tierra de Lugo: qué bonito, qué bien. Qué bien en Galicia en verano.


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1 comentario:

  1. Es verdad, qué bien visto, sólo le falta el coro de indiecitos, o el loco del K.Kinsky abriéndose paso a machetazos.
    El trío de Xs se transparenta. Y el párrafo que empieza "Y de Arzúa a Sobrado" y termina en "flores", con ese trozo de noche en pleno día y esas "estrellas amarillas", es memorable, que diría xx.X-X, o de quitar el hipo, que dice el profesor español de Burgos afincado en Galicia. El yanqui se iría contento.

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