domingo, 27 de agosto de 2006

Proceso de descompresión

Antes de irme, todavía tuve tiempo de dar una última vuelta por Graz: vimos la fachada del Mausoleo de Fernando II. Cerca, en el Burg, dos lápidas romanas puestas en el exterior de una escalera de caracol doble:


A un lado una lápida con un texto muy hermoso escrito en hebreo, de un comerciante del siglo XIV. Me quedé sin ver la pintura de Conrad Laib. Cobran dos euros por verla, pero cobran por todo en Austria; no me parece mal. Yo los hubiera pagado, pero no había tiempo.


Para la próxima queda.
En el avión, la empleada de Lufhansa se me queda mirando: ¡sabía que era español! me dice. Le pregunto si es argentina: metedura de pata, es uruguaya. Muy simpática. En la zona de embarque me fumo el último pitillo y hablo con otro adicto que se está bebiendo además una cerveza ¡pecador!, pero que es muy simpático. Ha estado en Barcelona y Menorca, pero ante mi afirmación de que Austria es mucho más bonita no puede menos que reconocerlo.
Entre las nubes desaparece Austria. A partir de ahí todo es un proceso de descompresión. El aeropuerto de Frankfurt es apestoso. El avión a Barcelona está lleno de españoles. Griterío en la zona de embarque: todavía no hemos descubierto el silencio y esa es la tragedia de España (se me ocurre).
En el aeropuerto de Barcelona no hay ni un solo sitio para fumadores, me dice un empleado: haber votado a otro, me explica. Le doy la razón y me acuerdo de la familia de todos nuestros gobernantes, que nos han convertido en el país más puritano de Europa, pero sin las virtudes de los puritanos. Yo no voy a dejar de fumar porque no me dejen hacerlo en el aeropuerto de El Prat (en los otros países hay siempre zonas de fumadores, también en Madrid), sólo me sirve para enfadarme y recordar que he vuelto al paraíso del talante.
En el vuelo de Barcelona a Madrid dos chicas estúpidas se ríen, gritan y hacen comentarios estúpidos que les producen una risa incontrolable. Harto, les digo que se callen. Se encrespan, me dicen que tienen derecho a hablar, se ve que están sorprendidas: parece que es la primera vez que a alguien no le parece maravilloso todo lo que dicen y hacen. Cambio de táctica, les digo que hablen bajo, que hablen bajo, que hablen bajo y al final se callan.
Hoy en Misa, oigo en el salmo 'gustad y ved qué bueno es el Señor' y me acuerdo que eso lo cantaron dos veces en la catedral de Graz

Exiliado voy a vivir a partir de ahora.

8 comentarios:

  1. Estuve en El Prat por última vez en noviembre de 2005, de modo que debo haber sido de los últimos que pudieron fumar en las (entonces)amplísimas zonas de fumadores del aeropuerto.

    Las cosas no pintan mucho mejor en la famosa T-4 de Madrid-Barajas, donde hay que fumar en una especie de cabinas telefónicas. Como lo oyes.

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  2. Bueno, a la ida pasé por la T-4, pero aunque el fumador esté en fase de libertad vigilada, al menos puede fumar. Es probable que eso dure poco, a intolerantes no nos gana nadie a los españoles. En Frankfurt, mientras esperaba, un matrimonio español empezó a quejarse de los que estaban en la zona de fumadores porque no estaban suficientemente aislados. Como monos de feria querrían que estuviéramos, y que nos pudieran echar pipas.

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  3. Gracias por tus crónicas austriacas. A mí también me emocionó el silencio que allí se respira. Lo único que no me gusta es que te enfades tanto por lo del tabaco (seguro que sabes que tarde o temprano habrás de dejarlo).

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  4. Esa paz y ese silencio se pagan caro,Compostela.La falta de contacto con los otros empieza a doler en capas más profundas que las turísticas.

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  5. Desde la tòrrida Mancha de agosto me he entretenido y disfrutado con tus crònicas austriacas. Bienvenido y recuerdos a tus amigos Touriño y Quintana.

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  6. Historieta personal:
    A historia que máis repetía a avoa dunha amiga miña era a súa viaxe a Berlín. Nela decía "fun no Lufhansa" a miña amiga non sabía que era iso do "Lufhansa" ata que o outro día, mentras miraba dende a ventaniña dun Ryanair que comezaba a despegar en Dublín dixo "Anda mira, así que iso era un Lufhansa"

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  7. Se supone que estoy estudiando, pero es muy aburrido, y he tenido la suerte de ver tu blog, me ha distraido bastante.
    Lo cierto es que me encantaria ir a un lugar donde el silencio fuese posible realemente, y es que yo vivo en A Coruña, y cuando a mi padre se le ocurre la gran idea de ir a la aldea ni el mejor de los tapones hace nada, que griterio.
    Haré seguimiento de tu blog. En cuanto a lo de fumar, me encanta que ya no dejen, pero a la vez veo a los pobres fumadores pasando frio en invierno de puertas para afuera... tambien sois personas!

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  8. te puse un enlace! gracias por tus crónicas austriacas.

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