sábado, 28 de mayo de 2005

A miña galeguidade

Documentada por esta tarjeta electoral.

Qué me falta para la plena integración:
1. Conocimiento activo de una de las lenguas que se hablan en esta región (no imprescindible, aunque puede merecer la pena).
2. Un savoir faire. Ayer me dijeron que soy demasiado castellano en mi forma de expresarme. Me lo dijeron al día siguiente de que pegara unos gritos porque pensaba que me estaban ocultando información (y lo sigo pensando). A este paso nunca voy a responder al estereotipo, o quizá es que yo esté creando una nueva forma de galleguidad, la gallego-castellanidad.
Mi galleguidad no es excluyente y se añade a mi castellanidad (la vieja y la manchega).
Mi galleguidad no responde a lo que se suele considerar galleguidad: no me gusta la gaita, ni el pulpo a feira, ni se basa en el nacimiento. Es constitucional (vía empadronamiento) y de cariño, el mismo que tengo a Castilla y a La Mancha (a las que no renuncio): ¿Yo escojo? Yo recojo. Verso de Jorge Guillén (que nació en Valladolid):
MÁS VERDAD
Sí, más verdad,
objeto de mi gana.
Jamás, jamás engaños escogidos.
¿Yo escojo? Yo recojo
la verdad impaciente,
esa verdad que espera a mi palabra.
¿Cumbre? Sí, cumbre
dulcemente continua hasta los valles:
un rugoso relieve entre relieves.
Todo me asombra junto.
Y la verdad
hacia mí se abalanza, me atropella.
Más sol, venga ese mundo soleado,
superior al deseo del fuerte,
venga más sol feroz.
¡Más, más verdad!

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