martes, 15 de marzo de 2005

Del kitsch al arte y vuelta

Periféricos explica muy bien el proceso del arte al kitsch y del kitsch al arte (e incluso del arte al kitsch otra vez).
Ayer ponían en la Facultad una película francesa (C'est la vie -altamente recomendable-) sobre enfermos terminales. La vi hace un año y me pareció muy triste en lo que cuenta, pero muy positiva en el fondo (me imagino que le da mil vueltas a la oscarizada película española sobre la eutanasia, que no tengo intención de ver). Había una escena en la que los protagonistas cantaban en un karaoke: lo más kitsch convertido en una escena memorable. Lo cual me recordó La boda de mi mejor amigo, una película algo tontorrona en la que Cameron Diaz (niña bien pero enamorada) se ve obligada a cantar en un karaoke por una encerrona que le hace Julia Roberts (amiga egoísta del novio, que no se quiso enamorar de él y tampoco quiere que se enamore de otra): la pobre Cameron Diaz canta de pena pero la escena tiene mucha emoción, la que le da hacer algo, incluso ponerse en ridículo, por quien se ama. Lo cual me recordó El sur, una de las mejores películas de la historia del cine (¡y además es española!): una escena muy emocionante en la que bailan la protagonista y su padre con la música de una boda que se celebra al lado.
Desarrollar esta teoría: el kitsch se puede elevar a la categoría de arte también por medio del amor, la emoción o el recuerdo.
Se aceptan sugerencias.

1 comentario:

  1. Muy lindo post...
    (Oye, espero no hayas tenido altas expectativas de este "comment").
    Saludos.

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