lunes, 2 de noviembre de 2026

El Señor es bueno

Estos días han sido de inquietud. Me enteré de que un antiguo alumno mío, Carlos Ortiz, estaba desaparecido en el accidente de tren de Urda. Este sábado se confirmó su muerte.


Lo recuerdo sonriente, de aquellos años en Santiago. Era muy elegante: me acuerdo de una vez que apareció en clase con pantalones de plástico de lluvia -de pesca- sobre los suyos, algo que solamente se entiende en esos días en que parece que se está hundiendo el cielo aquí.

Hacía mucho que no sabía de él, pero me ha consolado ver lo apreciado que era y el bien que había podido hacer estos años trabajando en colegios, últimamente el CEU Sanchinarro, del que era director. He estado leyendo muchos testimonios de su bonhomía y de su profesionalidad y he visto un vídeo que me ha impresionado mucho de él explicando a un grupo de chavales la posibilidad real de la muerte.

El mismo sábado pude ver un vídeo que me emocionó también, una conversación de un herido en el mismo accidente, que se preocupa de su mujer, de sus hijos, de sus familiares. En medio dice un "Dios es bueno" que conmueve en esas circunstancias especialmente.

Yo me siento estos días abrumado, triste, apesadumbrado ante la situación que se vive en España, donde todo parece resquebrajarse. Espero que podamos cambiar el rumbo, corregir tantas cosas que se hacen mal, exigir responsabilidades y volver a hacer las cosas bien.

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