jueves, 8 de octubre de 2026

Museo Histórico de Estocolmo y III: el arte religioso

Con la Reforma, se acabó el arte religioso en Suecia, muy influido (o incluso importado) por Flandes y Alemania. Después, solamente hicieron algunos pequeños cuadros de Cristo resucitado y escenas del Antiguo Testamento.

Pero en el Museo Histórico conservan muchos retablos de hasta el siglo XVI, algunos bonitos, todos interesantes, aunque cualquier Museo Diocesano de España le de mil vueltas, pero esa es otra cuestión.

Había una capilla barroca, con dos dedicaciones de gente bien, que se representa junto a la Cruz o junto a Cristo resucitado:


Pero sobre todo destacaba la sala de retablos flamencos, alemanes y hechos allí, aunque seguramente por artistas de esos orígenes. 

Este cuadro no sabría ya dónde situarlo, quizá sea alemán. Tiene delicadeza, aunque no tanta finura:


Están muy bien estos retablos con puertas que se cierran:

O este otro, sin puertas:





Aquí, santa Ana con sus tres maridos detrás (un modo nada ockhamiano que tuvieron para explicar lo de la familia cercana de Cristo):

San Erik y san Olav pisando a sus martirizadores:

Este frontal era mucho más antiguo (todo lo de arriba es de en torno a 1500). Este era del año 1200 o por ahí:

Detalles:


Tenían un arcón muy antiguo también:


Esto era un mueble "para leer":

Me gusta la decoración, tan básica:

En el medio habían hecho una exposición del Hombre de Dolores, en torno a una talla de un Cristo que se quemó. Conmovían esos Cristos sin brazos:



En el medio de la exposición hicieron una reconstrucción de una capilla medieval con el Cristo quemado y de pie una réplica de cómo era antes del incendio:

Siguiendo con el recorrido, había una tumba con un texto en latín y otro rúnico:

Las runas, en el borde de arriba. Debajo, la inscripción latina

Una pila bautismal con una representación todavía pagana:


Incensarios medievales:

También había cosas de peregrinaciones, algunas a Santiago. Y representaciones del apóstol peregrino:


2 comentarios:

  1. Muy curioso todo. Las piezas más antiguas me han hecho pensar en Cristina, hija de Lavrans, que pese a que creo que lo leí demasiado joven como para sacarle el jugo y entenderlo bien, me había gustado bastante.

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