Tiene un gran aplomo, el Ayuntamiento de Estocolmo:
En mi primera visita, hace 14 años, me acerqué, pero sin entrar. Esta vez pensé que tenía que entrar a verlo. Ahora pienso que tenía que haber subido a la torre, porque la vista desde allí tiene que ser espectacular.
El problema es cuando te fijas en el edificio de cerca. Yo tenía mis dudas, pero pagué la visita guiada (15€) y allí estaba: es un edificio que no tiene parte alguna que se pudiera llamar "bonita". Hay un gran espacio central donde hacen la gran cena de los premios Nobel, pero eso es lo más emocionante que te puedes encontrar en el edificio.
Hay salas que impresionan, en concreto la de plenos, pero nada realmente hermoso, ni siquiera la sala de mosaicos de oro, que llaman la atención de primeras, pero luego son dolorosamente feos:





Qué edificio más singular.
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