Este libro de Aida Míguez, El llanto y la polis, me ha confirmado lo que noté en los otros libros suyos que he leído: lo que mejor hace es comentar a Homero. También al estudiar a otros autores y realidades todo gira en torno a él: no usa a Homero de excusa o de pretexto, lo que quiere es leerlo y entenderlo en sus propios términos.
En este libro suyo, como los demás, de pocas páginas (en este caso 118), hay lecturas sobre todo de Homero, pero también de otros textos clásicos, sobre todo de tragedia (en este caso Antígona de Sófocles y Alcestis y Medea de Eurípides) y en este libro, que tiene un capítulo final sobre la "economía de prestigio" del mundo homérico, una comparación luminosa con la Comedia Humana de Balzac, que retrata otro mundo, regido por el dinero y el egoísmo, frente a la visión de comunidad que se trasluce en Homero.
Los primeros capítulos me gustaron especialmente: el llanto en la Ilíada, las mujeres y los hombres en relación con el llanto, la escena de Príamo y Hécuba pidiéndole a Héctor que se meta en los muros de Troya y los homenajes en sus lamentos posteriores a la nobleza del hijo que no les hizo caso. El capítulo sobre Antígona de Sófocles rompe dualidades instaladas, esos tópicos sobre oposiciones entre leyes escritas y no escritas, y pone otro marco, aunque me quedo con las ganas de preguntarle a la autora hasta qué punto lo que plantea responde a la problemática de la obra. Me tendría que releer Alcestis y Medea, pero me han gustado los comentarios que hace a esas dos tragedias de Eurípides.

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