Me gustó mucho, mucho la película Los domingos. Creo que es una de las mejores películas españolas de los últimos años, al menos del siglo XXI no se me ocurre ninguna a su altura.
Me ha resultado muy iluminador un artículo de don Lucas Buch, que podéis leer en este enlace de la revista Omnes y también en su página original en academia.edu. Gracias a él he descubierto aspectos que la película no llega a describir en toda su hondura, en torno al proceso vocacional que está en el centro de la trama. No es una película sobre una vocación, sino cómo es recibida en una familia entre neutra y hostil, pero lo que señala don Lucas son puntos dignos de considerarse en una valoración de la película en su conjunto.
Lo comentaba con alguien y es verdad que puede que ese caso, describiendo mucho mejor lo que es, de dónde surge y lo que supone una vocación, la película no hubiese logrado la práctica unanimidad de aceptación que ha tenido, porque, tal como es, ayuda a encontrarse todos en torno a algo que, sin esos ingredientes, podría haber sido rechazado por algunos.
Yo el punto de vista de la tía Maite lo veo perfectamente reflejado en la película, porque por lo demás es el hegemónico. Seguramente un público de tías Maites es al que se dirige sobre todo la película. Lo fascinante es que los que estamos tristemente acostumbrados a lo contrario, veamos la perspectiva católica aquí presentada de un modo serio, ni ridiculizada ni parodiada ni reducida a esquematismos paródicos. Es algo tan raro que nos llena de asombro. Normalmente en las películas españolas las monjas aparecen como actrices disfrazadas de disfraz de monja, con la toca mal puesta, con cara de ajo.
No es ni una película católica ni de una directora católica ni pretende ser católica. No pretende ser una película apologética del cristianismo, muestra un conflicto y lo hace con seriedad, aunque a mí me cueste creerme la posibilidad real de una situación así en una familia como esa: eso también lo explica, creo, el artículo de don Lucas Buch muy bien.
Escrito todo esto, he oído el podcast Para no hablar del tiempo, que le dedica un monográfico a la película: excelente, muchos comentarios estupendos. Muy bien.

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