lunes, 6 de abril de 2020

Vida oculta



Vimos el sábado la última película de Malick, Vida oculta (A hidden life), sin pensar que no iba a haber película más apropiada para la Semana Santa que esta. Ya suena hasta como comentario tópico en ciertos ámbitos, pero no recuerdo película más hondamente cristológica que esta. A mí me está dando mucho que pensar y rumiar y volver a recordar y seguir rumiando.
Yendo de fuera adentro, tiene muy buena fotografía. Esto, que muchas veces es disculpa para conceder algo de valor a películas superficiales, aquí no: las imágenes grandiosas en las montañas austriacas, las praderas verdes y los montes altos, los árboles en fila, la vida en el campo, lo edénico conviven con las de la vida en la cárcel, tan austeras, casi de Georges de la Tour: me acordé varias veces de José Jiménez Lozano en esta parte. Yo no creo haber visto escenas de una felicidad más completa que las que aparecen de la familia sobre todo al principio, un ideal de vida que pasa volando porque así es: la tristeza es más lenta, la alegría se va en unos segundos de metraje, que duraron en realidad años. Es emocionante verles a él y a ella y a las niñas y a la madre al ritmo de la vida en el campo. Y es importante todo esto para que calibremos a lo que renuncian.
Además, la música es preciosa, la banda sonora original y las piezas que toman de Bach, Pärt, Gorecki. Es todo de una delicadeza y una emoción extraordinarias.
Para que nadie se llame a engaño, la película empieza con las multitudes que jalean a Hitler, su salvador. El núcleo dramático es la negativa de Jägerstätter, cuando es llamado a filas, a jurar fidelidad al Führer. Tampoco se nos dan muchas explicaciones de por qué es así y es él en concreto quien dice, el único: etsi omnes, ego non; lo que en él podía ser una rebeldía con indicios de peleíllas con la policía en su juventud es, se nos explica, elevado a otro nivel por su matrimonio: no recuerdo otra película que muestre el ideal del matrimonio cristiano como esta; es de una gran delicadeza cómo se acerca el director a ese matrimonio santo y verdaderamente humano en toda la profundidad de su amor.
Me sorprendí encontrándole muchos ecos socráticos a la película: al final, lo que le impide a él doblegarse es su conciencia, algo dentro de él que le impide jurar, como el daimon a Sócrates. También se habla de preferir padecer la injusticia, antes que cometerla. Y son paralelas las consecuencias de rechazo social, de unanimidad grupal que no tolera excepciones, de parecer que es un intolerante y soberbio, cuando su motor es una obediencia extrema.
Pero más hondos son los ecos a los cantos del siervo de Yahvé en el libro de Isaías: lo insoportable de encontrarse con el justo, que nos muestra nuestra injusticia aunque se niegue a condenarnos, por el mero hecho de no doblegarse como nosotros. Y la violencia que padece es real, no nos la ocultan. Ayer leía la escena de Pilatos y en ella (Mt. 27, 11) Jesús está de pie, pero incluso el verbo que usa san Mateo es -por lo menos de forma- pasivo (ἐστάθη), cuando la forma habitual es ἔστη: hasta ahí se somete, está de pie pero no se enfrenta a nadie. Este es otro ejemplo del trasfondo cristológico, continuo, que le estoy viendo a toda la película.
Al final, es la posibilidad de padecer libremente el martirio lo que se nos presenta ahí. Y con todos sus defectos, que no se nos ocultan, es un mártir (fue beatificado por Benedicto XVI: es el beato Franz Jägerstätter). Aquí no me importa que al principio de la película se nos ponga un cartel de que todo está basado en hechos reales: no es una hipótesis, él murió porque en conciencia no podía jurar fidelidad a Hitler. Pudo pensar que no iba a tener ninguna repercusión su vida, no murió por la ejemplaridad: murió porque no podía hacer lo contrario.


3 comentarios:

  1. Gracias, Ángel. No consigo encontrar dónde comprarla, descargarla o lo que sea. Pero buscando cómo hacerlo me he encontrado esto: https://www.fnac.es/livre-numerique/a3350280/A-Hidden-Life-and-Other-Poems#FORMAT=ePub#omnsearchpos=11.
    La referencia al pasaje de George Eliot me ha gustado mucho, pero se me ocurre si el título podría contener también una alusión a MacDonald.
    Tengo que verla... ¿Cómo la consigo?

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  2. Pues la cosa es que no hay modos "oficiales" de verla por ahora. Habrá que esperar a que salga en vídeo o la pongan en alguna plataforma digital. Ya avisaré aquí cuando salga.

    He ido a mirar el libro de MacDonald y lo he encontrado entero en este enlace. Al menos el principio tiene mucha relación: la vida de plenitud en el trabajo del campo.


    Aprovecho para poner un enlace que me han pasado
    a un artículo excelente sobre la película

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  3. Gracias, Ángel, tarde o temprano la veremos.

    Un abrazo

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