lunes, 17 de septiembre de 2018

Narcisismo

Ayer estaba tan a gusto con el canto II de la Ilíada, con La recámara, un programa excelente de Radio Clásica, de fondo: tres sonatas maravillosas de Zelenka. El sábado lo había dedicado al primer canto, tan impresionante. La estoy leyendo en griego, en la edición bilingüe de José García Blanco y Luis M. Macía Aparicio, aunque pillado de tiempo, porque tenemos que repasarla entera en sólo tres semanas. Esta lectura está siendo una delicia, aunque justo ahora cuando escribo tengo el resquemor de que no me haya salido tan bien la clase sobre el canto I que acabo de dar. A ver si mañana el canto II lo explico mejor.
Mientras seguía con esa lectura deleitosa, oí otro programa antiguo de Opiniones de un payaso, en este caso con música al hilo del Foro Mundial de Davos de enero pasado. Muy bien, un programa excelente.
Me dio por pensar que era una suerte poder leer a Homero así. Al hilo de los acontecimientos del país esta semana, me acordé también de las tesis que he dirigido, las dos excelentes, rigurosas, trabajadas, creativas. Y ambas presentadas y defendidas ante tribunales en absoluto complacientes. Y como muchas veces en estos casos, me acordé de Ruby, la protagonista de Revelación, ese gran cuento de Flannery O'Connor: a ver si me lo estoy creyendo, esa imagen mía con la Ilíada en la mano y Radio Clásica de fondo. Al menos las tesis sí que creo que puedo mirarlas con orgullo, porque el trabajo gordo no fue mío.

Una cosa que me hizo gracia, cómo se dice un moratón en griego, smódix:  σμῶδιξ, σμώδιγγος, Un esmodinge, tendríamos que decir.

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