jueves, 22 de febrero de 2018

Ramón Gaya sobre arte

En las Cartas a sus amigos hay muchas referencias al arte, como es lógico. Yo sólo me apunte algún detalle. En las tres primeras escribe a Tomás Segovia sobre visitas al Louvre y la última es para Juan Gil-Albert:

Un Rubens (su mujer con sus hijos) que sin duda se trata de un verdadero milagro, sin más, y por tanto de nada nos sirve lamentarnos de su barroquismo de su exceso, de su mal gusto sobrante: los milagros son como son. (235)
Los impresionistas, como ya venía sospechando, son eso que se llama un fenómeno interesante, una empresa interesante, pero un tanto ... vana. Sisley es, desde luego, el mejor –quizá gracias a su pasado inglés-, con Constable y Turner a la espalda. (237)
He visto en el Louvre un trozo original del Partenón que me dejó tieso; cuando uno ve piezas así, deja de repente de entender de arte (238).
 [Sobre una visita a Manzù] De temperamento, de naturaleza somos muy distintos, aunque coincidimos en una especie de actitud (frente al arte moderno), y en pertenecer, uno y otro, a esa línea que yo llamo del sentimiento, para diferenciarla de la otra, más llevada hoy, de la expresividad (524).

2 comentarios:

  1. No entiendo bien la tercera: no sé si es admiración o algún tipo de desprecio.
    Un saludo. Ander.

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  2. Es el problema de citar frases sueltas, sin su contexto. En este caso, la referencia no puede ser más positiva: le dejó helado (en el mejor sentido de la palabra) ver un fragmento del Partenón y le hizo replantearse todas sus ideas sobre arte.

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