jueves, 21 de diciembre de 2017

«Mundo es», de Andrés Trapiello

Me gustó encontrarme bien descrita la misma sensación de alegría al leer estos Diarios y de agobio de que se fueran acabando, justo el día que terminaba Mundo es, el último volumen, el 21, del Salón de Pasos Perdidos, esa novela en marcha que para mí es como esa casa que vas conociendo poco a poco, donde pasas unos días al año, donde te ríes (en este volumen he soltado la carcajada unas cuantas veces*), donde te apuntas cosas para leer**, donde te pones al día de las vidas de sus habitantes, donde admiras el jardín o te fijas en la inscripción virgiliana de la entrada. Estoy tan a gusto allí que la posibilidad de volver todo los años es una alegría repetida y una expectativa recurrente que me ilusiona ya ahora.

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*En este volumen el relato del Congreso de la Lengua en Colombia es de las cosas más graciosas y a la vez más dolorosas de leer que he leído en los últimos años. Yo me involucraba todavía más porque me veía a mí mismo reflejado: bolos del profesor son también los congresos y he tenido buen acopio en esta última época para plantearme otra vez dolorosas preguntas sobre su utilidad real y sobre por qué hacemos de titiriteros también nosotros, ante públicos mínimos y desganados, autorreferenciales.

**Sobre todo dos: el colombiano Luis Carlos López y otra vez Ramón Carnicer, tan difícil de encontrar, del que hace una gran semblanza, otra, pero en este caso en el momento de su muerte, que es a la vez un autorretrato: 400 palabras que miden su fama, la de AT y la de Carlos Pujol, del que por cierto estoy leyendo su Barcelona y sus vidas, un libro muy bonito.

Ahora me gustaría ser profesor de Literatura Española para tener un montón de temas que repartir a los alumnos para su Trabajo de Final de Grado (o TFG). En el ámbito del griego tenemos pocos alumnos y los temas los podemos pensar con tiempo, pero en el ámbito hispánico tienen muchos y a veces los que proponen no son tan emocionantes (mirad los de mi Facultad: es un pdf). Esto les propondría, poniendo títulos campanudos con guiones, barras y paréntesis para que pasen el escrutinio de las sucesivas comisiones que velan por la «legalidad»:
  1. Comparativa, en el conjunto de spp, de las páginas iniciales: elementos recursivos y excepcionalidades. La singularidad y significación de la figura del cazador.
  2. La relevancia ética de las figuras icónicas del institucionismo en la obra de AT.
  3. Campo y ciudad, dicotomía y polaridad: Madrid / Las Viñas.
  4. Recursividad metanarrativa y satíricia: «murió y ya no dijo más nada».
  5. La evolución de las X en los últimos volúmenes: de la letra pelada a la secuencia alfabética y a la revelación última de nombres (y su irrelevancia última).
  6. Epicureísmo extremeño: el jardín como seclusión y espacio de la labor manual y como ámbito para la música (natural / artificial).
  7. De Diario a novela: proceso de selección, (auto)censura, amplificación y sublimación.
  8. Proust y su proyecto narrativo de recuperación de la memoria frente al proyecto del spp.
  9. El dúo R. y G.: seriedad frente a humor, técnica frente a creatividad, modelo frente a rebelión.
  10. El Rastro como espacio de la recuperación historiográfica: la revalorización desde las orillas.
  11. Pla: fineza de prosa y escasez de profundidad: motivos biográficos o falta de ambición literaria
  12. La literatura leonesa: los autores fuera del canon. Ramón Carnicer.
  13. Los relatos insertos: apropiación literaria, mise en abyme, cervantinismo.
  14. Los poemas de provincia de Andrés González Blanco. Sus relaciones literarias a los dos lados del Atlántico.
  15. La negra provincia: Ricardo Baroja frente a Pío. Los aguafuertes en la obra de AT.
  16. Los prólogos en spp de AT: ¿la decantación de lo mejor de su obra?

Esto sin despeinarme. Un rato más y me salen otros tantos.

Acabo haciendo de urraca, trayéndome aquí un pasaje sobre gorriones, en polémica curiosamente con JRJ, y sobre el gallo, «vendedor de auroras»:
El del gorrión no es canto. El gorrión habla. Habla, si se quiere, con mucho acento (como una aldeana gallega o aquellas muchachas de Medellín). Y no decimos que cantan los gorriones por lo mismo que no decimos que cantan las gallinas (y sí el gallo, aunque decimos «el canto del gallo» por amor a la retórica, ya que todo el mundo sabe que los gallos no cantan tampoco, lo suyo es sólo una escandalosa delación, arrancada bajo tortura, y en las mañanitas de primavera pregones del vendedor de auroras (...)). No, los gorriones no cantan, hablan y parlotean, eso sí, siempre muy animadamente y con mucho encanto (180-181).

3 comentarios:

  1. Verdad es que pocas aves he visto que "charlen" tanto, que sean tan expresivas como los gorriones... los periquitos, si acaso. Me ha gustado mucho lo del pregón del vendedor de auroras; no sé si habías pensado alguna vez poner un gallo como emblema de la AA, pero ahora me parece tan evidente que ya me tarda verlo.

    PD. ¿A qué te refieres con "spp"? Para mí significa "especies".

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    1. Sí, el gallo sería un buen emblema de los AA (Amigos de la Aurora).

      spp es el "Salón de pasos perdidos", que es como llama el autor al conjunto de sus Diarios.

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  2. Los diarios de Trapiello, más que novela en marcha, constituyen el mundo, la sociedad, las personas, los paisajes, la ciudades, los pueblos...en marcha. Una obra literaria de primera magnitud. Lo ya dicho y no las bazofias literarias que inundan las librerías.

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