lunes, 23 de octubre de 2017

Jerusalén 16 - Terroríficas máscaras en el Museo de Israel

Ya he dicho que no pensaba, pero que disfruté una barbaridad en la zona de arqueología del Museo de Israel. Quizá es que allí la arqueología es ver nacer la humanidad: de lo mínimamente elaborado (la piedrecita pulida, el arma rudimentaria, el instrumento) a la vida en común: la casa, el pueblo. Es fascinante.

Por empezar con algo, os pongo este tesoro encontrado en los bordes del desierto de Judea, una colección seguramente de los primeros elementos «religiosos», una máscara, una calavera decorada, fragmentos de figuritas animales, de cabezas humanas, de antepasados, cuentas, conchas. Es de hace 9000 años, nada menos:



El gorro, decían que si sería de un chamán, por decir algo:




La máscara es terrorífica:


Había otras máscaras, tan terroríficas como esta, sobre todo sabiendo que son calaveras reales recubiertas de yeso. Son de la misma época, estas de la cultura tahunia, No sé qué harían con ellas. Supongo, sin arriesgarme nada, que servirían para el «culto» de los antepasados:













Llamar a estos elementos «religiosos» es como decir que los niños que juegan a las cocinitas están haciendo bioquímica. Cada vez me fastidia más explicar lo religioso como la emergencia de lo desconocido o lo simplemente terrorífico y los intentos de controlarlo. Si lo religioso es eso, estamos apañados. Lo religioso, creo, surge en la conversación de Abraham con Yahvé que da lugar a la alianza. Todo lo demás no son prolegómenos, son muestras de la vida de terror del hombre solo, abandonado.

Por no dejarlo con tan mal sabor de boca, os pongo esto otro, conchas de tortuga encontradas puestas sobre los restos de una anciana. La foto no se ve bien, pero es conmovedor acompañar al muerto de algo que te parece bueno, sea eso lo que sea:



Y este otro enterramiento de una persona hombre con un perro (¿su perro?) junto a la cabeza:

3 comentarios:

  1. Las máscaras me recordaron a las de los "hombres de barro" de Asaro, en Nueva Guinea, hasta que leí eso de que son calaveras recubiertas. En cualquier caso no pretendía trazar paralelismos etnográficos ni mucho menos; supongo que no hay mucha innovación posible a la hora de hacer máscaras de arcilla... aunque me imagino qué habría dicho Murguía, de haberlas podido comparar con las máscaras de carnaval orensanas.

    Con respecto a lo de Abraham y Yahvé, puro interés: ¿cómo calificas entonces los diálogos con Dios de Adán, Caín o Noé?

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  2. Ya sabes que Murguía hacía de un roto un descosido, por estropear el refrán y retratarlo un poco más.
    Sí, pensé en remontar un poco, pero Adán, Caín y Noé están en el ámbito de lo primordial, de la relación directa con Dios: ahí no hay religión porque ya es unión con Dios (o al menos presencia indudable de Dios en el caso de Caín y Noé). Lo que quiero resaltar es que a Abraham Dios se le manifiesta y la religión es responder a esa manifestación de Dios a Abraham.
    No es religión tener miedo de las sombras, eso era contra lo que iba aquí, porque así muchos estudiosos de Hstoria de las religiones empieza, con lo que les vale para todas (son grandes amantes de mezclarlo todo) y reducen la religión a terror más o menos sublimado.

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    1. Hmmm... cerrando el círculo, supongo que con la Parusía desaparecerá la religión. Que es evidente, vaya, pero nunca lo había pensado, qué gracia.

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