martes, 9 de mayo de 2017

Al loco, al loco, otra vez

Hace un tiempo recogía un texto de san Juan de Ávila que rebotaba en otro de JRJ. Ahora os pongo otro suyo, donde se va a la fuente, san Francisco, que después de pasar tiempo en una cueva, oye de Dios que salga de allí:
Salió y vistióse un capote de sayal, y ciñóse con una soga, y andaba ansí por las calles. En saliendo los mochachos y los hombres, que saben tan poco como ellos, comienzan de dar tras él: "¡Al loco, al loco!". Como lo habían visto antes vestido de seda en caballos, con mozos, con triunfos, todos decían: "¡Al loco!". Y los mochachos llegaban a estirarle del capote y dábanle con lodo en la cara (3.1058.28).
Poco antes recoge esto sobre el santo:
Quedóle tan sellado Jesucristo que, si iba camino y veía algún corderito que no podía andar, tomábalo en brazos y lloraba con él y llevábalo a su madre.
— ¿Qué es eso, Francisco, por qué lloráis?
— Acuérdome de nuestro Señor Jesucristo, cómo, siendo tan inocente, fue tan maltratado; siendo tan justo y tan manso, hicieron tantas crueldades en Él.
Cuando oía algunos golpes, luego se acordaba de los golpes del martillo con que enclavaron a Jesucristo en la cruz. ¡Qué sellado traía a Jesucristo en cuanto hablaba, veía y oía! (3.1057-8.25)

No hay comentarios:

Publicar un comentario