lunes, 27 de febrero de 2017

«Un largo etcétera», de Enrique García-Máiquez



Hasta la portada se hace clásica, por comparación con el primer volumen de sus Diarios en la misma colección: de los muchos colores hemos pasado a un blanco reposado, acorde con lo que es este libro: la serenidad de una vida contada en lo diario.
Hace bien Enrique en hablarnos en el prólogo [PDF] de su sorpresa al releer lo escrito en esos años en el blog, cuando pensaba en preparar este libro, y comprobar que se sostenía, que valía. De un escritor maduro se espera que sepa cuándo algo está bien escrito y si merece publicarse.
Sobre todo el libro es la constatación del prodigio de ver vivir a sus hijos, ese don inesperado. También de los infinitos matices de la vida de matrimonio. Es además el libro suyo más confesional, con diferencia, siendo consciente, como tiene que serlo, de que contar lo que cuenta será como poner un trapo rojo ante el toro de la perplejidad de los que no se imaginan que alguien siga girando en torno a Dios y que además lo cuente.
Qué libro feliz, Enrique. Qué bien.

[El libro, veo aquí, donde recogen además el poema Desamor, se puede pedir a libros@altair.edu.es

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