miércoles, 26 de octubre de 2016

De paseo por Madrid

Estuve en un Congreso en la Complu, esa Universidad que la gente mayor identifica con Podemos (y yo también, cuando vi lo cutre que está todo y tan lleno de pintadas y consignas). Hablé de Francis Marion Tarwater, personaje de la última novela de Flannery O'Connor, y de Aquiles en la Ilíada (mejor tema, imposible).
Al acabar, hicimos novillos un amigo que resultó que estaba por allí y yo. Fue un paseo desde Moncloa hasta el Museo del Prado. Me enseñó la Casa de las Flores, fuimos viendo edificios brutalistas, racionalistas, neomudéjares.
Y dimos con esta maravillosa estación de servicio de los años 20 o 30 imagino, (me soplan que es Gesa, de Casto Fernández-Shaw):



Era una mañana de otoño casi de calor.

Yo en El Prado me limité a la pintura española del XV y XVI, a ver si me consigo ir aclarando. Al final salí más confuso que al principio.
Empecé bien, entre retratos de Sánchez Coello, Pantoja de la Cruz, Sofonisba Anguisola y Antonio Moro, que marcaban bien el camino del retrato en el XVII,
Pero luego me fui para atrás y estuve viendo obras de Rodrigo de Osona, Juan de Flandes (me gustó menos de lo que me gustaba), Alejo Fernández (renacentista italiano, decían, pero a base de copiar grabados) y Pedro Berruguete (que no tenía cosas tan buenas allí como las que he visto por Castilla) todo se me fue confundiendo. Cuando pasé a Yáñez de la Almedina, Juan de Juanes (muy bueno: tenía una imagen dulzona de él, que resultó ser falsa), Correa de Vivar, Luis de Morales, Pedro de Campana y antes a Fernando Gallego, Dielgo de la Cruz, Nalda, Bermejo, Huguet, etc, aunque disfruté mucho de cada uno, la visión de conjunto se me escapaba por todos los lados. Ahora estoy en un estado de pura confusión con la pintura del XVI.

De salida, pasé por la miniexposición de retratos de niños del XIX. El vídeo da buena idea:

Yo me quedé prendado del retrato de la niña pepona, por lo demás muy española.

Y como acababan de inaugurar la exposición de Clara Peeters, allá que me fui:


En realidad no me convenció tanto como esperaba. Hombre, me gustó. A veces ponía jarrones de flores también. Pero un bodegón austero de Zurbarán le da mil vueltas a los suyos. Eran buenos cuadros, pero un poco «de ricachones». Mirad el vídeo:



9 comentarios:

  1. Respecto a la gasolinera, que de verdad es importante (buen ojo), en este artículo de la wikipedia, y en las ampliaciones a que remite, podrá ver información sobre ella y su historia: https://es.wikipedia.org/wiki/Gasolinera_Gesa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias. He actualizado la información. Es una construcción muy bonita.

      Eliminar
  2. "Pero un bodegón austero de Zurbarán le da mil vueltas a los suyos."

    E incluso los tan humildes del gran Sánchez Cotán:

    https://www.youtube.com/watch?v=on9EOVCL2hc

    ResponderEliminar
  3. Sí, los de Sánchez Cotán. Y todos los de esa época. Son una maravilla.

    ResponderEliminar
  4. Para mi el "problema" del Prado es que hay demasiadas maravillas. Como no vivo en Madrid, cuando voy, más me vale ir a ver a Velázquez y ya está. Uno va a un pueblo español o una ciudad en el norte de Europa o en Estados Unidos, encuentra un museo en el que hay una o dos obras un maestro español, flamenco o italiano, va a verlo y ya tiene para unas horas de aprender y disfrutar. El Prado es un exceso, el paraíso, qué gran suerte tener esa maravilla aquí.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si el "Prado es un exceso", ¿qué es entonces el Louvre, que yo llevo 35 años frecuentando y creo no haberlo visto enteramente, a fondo, aún? ;-)

      Eliminar
    2. Así es, somos afortunados de contar con un museo comparable -también al Hermitage- en un país más pobre y donde el interés por la cultura ha sido siempre menor.

      Eliminar
  5. Todo es opinable, pero yo creo al Prado la mejor pinacoteca de Europa, y probablemente del mundo. El Louvre es inmenso, pero la calidad MEDIA me parece claramente inferior a la del Prado, lo que en parte (pero sólo en parte) tiene que ver, según pienso, con la central insustancialidad de la pintura francesa que señalaba Ramón Gaya. Veía en ella "una gran consciencia del tan misterioso fenómeno natural de la pintura, pero la pintura misma, su fluida sustancia natural, no está: sólo está su entendimiento". Y eso afecta tanto a la propia pintura francesa allí recogida como a no poca de la extranjera, seleccionada con un criterio en que pesa esa carencia.

    Subrayo, en todo caso, lo de "pinacoteca"; en otras formas de lo plástico, la escultura en primer lugar, el Prado es claramente inferior no sólo al Louvre, sino a otros grandes museos de Europa.

    ResponderEliminar
  6. El problema es saber cómo se mide la calidad de una pinacoteca. ¿Por su calidad media? ¿Por su cantidad de "obras geniales"? ¿Por la cantidad de sus "grandes obras"?

    Yo creo que lo que tiene el Prado es una relación cantidad/calidad muy alta (la mayor del mundo), por ser una pinacoteca relativamente pequeña y tener muchas "obras geniales". Como también la tiene la National Gallery de Londres, aunque menor. Pero "la media" del Louvre es mucho más alta que las de esas dos pinacotecas. La media, es decir, la cantidad de "grandes obras" más la de "obras geniales".

    El Louvre tiene menos "obras geniales" que el Prado, pero muchas más "grandes obras". Hasta la ampliación y la reorganización de estos últimos años había muy poca pintura que no fuera importante en el Louvre. Desde entonces han expuesto muchas "croûtes", como se dice aquí, mucho cuadro mediocre y enorme, en general italiano, que bajan la media.

    Recordemos también que en el Prado hay pintura hasta de finales del siglo XIX, mientras que en el Louvre no hay pintura posterior a 1848 - que está ahora en el Musée d'Orsay. Se podría imaginar el Louvre actual con, además, toda la pintura del Orsay (Manet, impresionistas, Vah Gogh, Cézanne, etc).

    En el Louvre hay 3.800 cuadros expuestos (el 10 % de todas las obras del museo, que son 38.000). En El Prado, 1.300.


    ResponderEliminar