martes, 8 de septiembre de 2015

Villaveta

Después de Castrojeriz, había demasiado para elegir (y que descartar): fuimos hacia Frómista y con ello nos dejamos de golpe Villasilos, Melgar, Támara, Santoyo o Astudillo.
Pero no quise que pasáramos Villaveta (ya escribí esto, esto y esto), que tiene 40 -cuarenta- habitantes y una iglesia grandiosa en el sentido más estricto de la palabra.
Por suerte, la ha restaurado muy bien, todos los retablos, las bóvedas, todas las imágenes. La señora que nos lo enseñó era muy maja, se acordaba de mi padre. En un momento dijo la palabra «chiguitos», que fue para mí como un chute cósmico de magdalena proustiana. Algunas fotos:









Allí llevaron un sagrario de un convento de monjas, que resulta que es de Gregorio Fernández. Una maravilla:


[aquí, muy buenas fotos y estas también]

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