lunes, 31 de agosto de 2015

El Burgo de Osma

Recorrimos la mala carretera -qué raro en este país de nuevos ricos cansarse de esperar detrás de camiones- y el paisaje de viñas del valle del Duero para ver unas tablas del XV en El Burgo de Osma. Nos detuvimos en todos los detalles de aquellas dos tablas que quedaban de un antiguo retablo de la Santa Cruz: la composición primero, los rostros, la perspectiva, los colores. Yo me fijé en las hierbas junto a las patas del caballo:











Nos gustó mucho la Catedral. A mí especialmente las rejas renacentistas, de una delicadeza y una elegancia grandes. La capilla del (por fin) beato Palafox era neoclasicismo francés y de una gran sonoridad. La tumba de san Pedro de Osma hubiera estado bien poder verla de cerca.
Por todas partes estaba el recuerdo de santo Domingo de Guzmán, que fue canónigo allí.
Había unas buenas sargas y obras del 'Maestro de Osma' interesantes.

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