jueves, 19 de marzo de 2015

Ser malotes



El colectivo (¿o es un tío solo?) Poet-iza / Gal-iza ha puesto, con su conmovedora caligrafía infantil característica, su segunda pintada en mi Facultad*.
Esta me conmueve por lo ingenua: querer ser un malo**, pero solo de película, de la  (=da) película, el prototípico malo que siempre acaba perdiendo, ay.
Como el contexto importa, está debajo de un cartel de Prohibido fumar que pusieron a instancias de los talibanes que no tienen bastante con prohibirlo en el interior del edificio y aplicaron no sé qué norma para conseguir que tampoco se pudiera fumar en torno a la puerta: somos malos, querido Poet-iza / Gal-iza, pero solo donde nos dejan.


---
*No sé si fue buena política pintar la entrada, ha acabado siendo una incitación al malismo malotoso.
**No tiene sentido poner «malo/a» porque si es «mala» (caso de que hubiera alguna), no lo será realmente, sino en cuanto víctima del heteropatriarcado, con lo que aquí «malo» está muy adecuadamente puesto.

2 comentarios:

  1. Admirado Ángel,
    Has demostrado cómo en nuestra época un poco de close reading de cualquier "mensaje" cotidiano puede producir humor del mejor.
    El bloque de cemento que le da cuerpo a la pintada, la papelera, la señal, son un conjunto siniestro. La pintada no le saca una sonrisa ni un guiño, una reflexión, como se podría pensar que quiso el escriba; para eso hace falta esa mirada, hoy tan rara, que tú has aportado. Sólo tras tus palabras es engendro deviene arte. Y arte del bueno, del que ya no hay: el que prefiere buscar la verdad, o un trocito, a llamar la atención.
    En mi campus hay alguna señal de no fumar, pero la norma sólo se cumple en el interior de los edificios, los fumadores se congregan en los umbrales de todas las entradas; este clima de excelsa tolerancia procede, creo, de una consigna que los sindicatos, que son los que mandan de verdad en estas cosas, lanzaron al entrar en vigor la ley antitabaco, algo así como no fumar, pero con buen rollo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los elogios me los bebo, pero puedo correr el riesgo de creérmelos. A mí me divierte hacer comentarios a las pintadas y el hecho es que están proliferando en mi Facultad.

      Eliminar

Vamos a contar mentiras

Cuando escribí sobre Sólo hechos , el último volumen de los Diarios de Andrés Trapiello, no quise entrar a algo que cuenta de una cena en Va...