miércoles, 4 de marzo de 2015

El Banquete de Platón 9 - El discurso de Agatón

Agatón, el autor de tragedias homenajeado, habla justo antes de Sócrates. Representa la poesía trágica, pero ya más bien epigónica, muy relacionada con la retórica gorgiana. Es clave que acabe su discurso como Gorgias el Encomio de Helena, afirmando que es como un juego, sin darle más trascendencia.

Reale recoge de Jaeger la idea de que Agatón está pintando en ese discurso, con «enamoramiento narcisista», su propia imagen.

A los anteriores oradores les critica haber hablado de los beneficios del Amor, pero no haber alabado al dios. Lo va a hacer él: Eros es el más feliz, el más bello. Es el más joven (y con ello contradice a Fedro: el hecho es que Eros está siempre con jóvenes –y lo semejante busca lo semejante- y huye de ancianos.
Más antigua que él era la Necesidad (Ἀνάγκη); si hubiese reinado el Amor entre los dioses no habría habido desavenencias entre ellos; ahora que sí reina, ya no están enfrentados.
Es un dios blando (ἁπαλός) y va con los suaves (μαλθακοί), caminando sobre sus cabezas y corazones. Es el más flexible: entra y sale por las almas.
Agatón le atribuye cuatro virtudes: justicia, templanza, fortaleza y sabiduría. Es el de máxima justicia porque como es blando es incompatible con la violencia; en templanza, puede dominar a todos los placeres y deseos, en fortaleza, es superior –como Afrodita- a Ares. Y en sabiduría consigue algo asombroso: que todos los enamorados sean poetas; en las artes es el mejor, porque inspira todas. Guiado por Eros, Apolo descubrió las tres en las que es maestro: el arco, la medicina y la mántica. Las artes (la techne) son las protagonistas de esta nueva era de dominio del Amor.
La peroración es un crescendo de imágenes en ritmo poético sobre las bondades del amor. Con ello, entusiasma a su auditorio, que rompe en aclamaciones.

A él será al que más critique Sócrates, pero a la vez es el único que aguanta junto a él hasta casi el final. Leo Strauss lo atribuye a que dice que Eros es amor por la belleza y no admite que haya algo ajeno a él por encima.

Para Rosen, mientras el objetivo de Aristófanes era conservador, Agatón es innovador, exalta la juventud y la innovación autónoma. Su discurso está en el centro exacto de la obra y es el más importante antes del de Sócrates. Agatón es un innovador en lenguaje, pero, como su maestro Gorgias, no tiene un punto de anclaje más que en sí mismo: le mueve el narcisismo. Empieza su discurso con el yo: ἐγὼ δὲ δή βούλομαι: yo / voluntad / método / innovación técnica.
Aristófanes contaba un mito humano, Agatón pontifica sobre los dioses (especialmente Eros).
Destaca a Apolo en relación con Eros y en ambos destaca la individualidad. Con ello está retando también a Sócrates, a una guerra de música y profecía (y el arco – la guerra y símbolo de la poesía).

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