miércoles, 17 de diciembre de 2014

Reales retratos - y fakes

La exposición sobre retratos en las Colecciones Reales es grandiosa, excelente, excepcional*.

Yo quería ver el retrato de Isabel la Católica de Juan de Flandes. Me impresionó mucho. El fondo negro, la enorme seriedad, la mirada fija y lejana, la cofia y el velo. Aquí no es cuestión de hermosura: es el peso de la responsabilidad y la huella del sufrimiento -la Reina casi de mi edad ahí:


Hay un cuadrito precioso del propio Juan de Flandes, del milagro de los panes y los peces, con los Reyes entre el público:


Tenían un cuadrito de Sittow y varios de Jorge de la Rúa (=Jooris van Straeten): una esplendorosa Isabel de Austria y el melancólico Don Carlos. Imponía un don Juan de Austria muy joven de Sánchez Coello.
Yo tenía mucho interés en el retrato de Carlos V, que atribuyen a Seisenegger (no es de él, lo sé de buena tinta que no).
Eran todos de esta primera sala muy buenos, buenísimos. Y yo pensaba que casi no habría más, pero me pasé en total tres horas, casi sin notarlas.

En el retrato de Ana Mauricia de Austria, con reliquias, sonajeros, una higa de azabache y coral de amuleto, unas señoras mayores (muy mayores) se quedaron a mi lado y les hice el espich sobre lo más destacado (voy a peor - al menos no les hablé del cuadro de Velázquez de Viena):



Había un solo retrato ecuestre, el de Juan José de Austria de Ribera, buenísimo.

De Velázquez había este cuadrito de 8 x 6 ¡centímetros! del orondo Conde-Duque, a punto de caer:


Y claro, era una fiesta llegar a los melancólicos Felipe III y Felipe IV, con los mejores pintores de la historia de España. Por ejemplo, de Pantoja de la Cruz este Felipe III:



Un Rubens maravilloso, el retrato de sor Ana Dorotea:


Y pasado el trago de Carlos II (interesante también de todos modos), me temía los primeros borbones, pero había unos cuadros de Rigaud (ni idea de que existiera), de Luis XV y también Luis XIV de Francia que impresionaban. Qué armiños, qué texturas en general. No tenían nada que ver con el resto, les faltaba la humildad y el pondus, pero qué potencia transmitían. Mirad, mirad:


De Mengs, que yo considero casi de la familia, había varios retratos y muy interesantes citas en las cartelas, tomadas de cartas de Carlos III, que le hace grandes elogios.

Y luego dos retratos de Goya a Carlos IV y su mujer (que aquí sale favorecido sobre todo como mecenas). Y después grandes cosas de Vicente López (por ejemplo la nodriza santanderina de Isabel II). De Madrazo, por ejemplo un retrato del pobre Francisco de Asís. Eh, caigo ahora en que de Fernando VII no hay nada: también yo le tengo gran manía, pero como para no poner ni siquiera un cuadro, no sé.

Pero mirad la selección que han hecho los comisarios de la muestra, que es muy buena.

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*Solo hay un lunar, la última sala, con dos grandísimos bodrios de Dalí y Antonio López. No dice mucho de nuestra época: vamos a peor.

4 comentarios:

  1. El retrato de la familia de Juan Carlos I por AL es espantoso. De lo peor. Para hacer ese bodrio, mejor no haber empezado o haber destruido la obra. Aunque, quién sabe, es posible, que futuros “artistas” (o incluso el Tiempo, que según Goya también pintaba) la hagan buena.

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  2. Muy interesante todo, aunque reconozco que empecé a leer por el final para saber que te pareció lo de Antonio Lopez...

    Andrés

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  3. Qué pedazo de entrada. De verdad, espléndida. Gracias

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  4. Me ha llamado la atención el vestido de Isabel de Austria. La misma tela que la del fantástico retrato de Bronzino en los Uffizi, de Leonor de Toledo.http://en.wikipedia.org/wiki/File:Bronzino_-_Eleonora_di_Toledo_col_figlio_Giovanni_-_Google_Art_Project.jpg Estaría la tela de saldo... o sería de origen español y se la regalaría a ambas la misma persona... en fin de ahí sale una historia.

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