martes, 22 de julio de 2014

Jesús fingiendo que se va de Emaús

Al llegar a Emaús Jesús hace como que se va, pero los dos discípulos le piden que se quede. Debía de formar parte de las buenas maneras, como ahora, amagar con irse para que los anfitriones insistieran en que se quedase. Y se quedó.
Eso está en un verbo: Jesús «hizo como que» (24.28 προσεποιήσατο). San Lucas lo pone con una aliteración tremenda (en p, r, s, t): prosepoiésato porróteron poréuesthai προσεποιήσατο πορρώτερον πορεύεσθαι ('hizo como que más adelante iba a seguir').
A mí me recordó al uso del verbo en Lisias 1.12: una adúltera, prospoiuméne paídsein προσποιουμένη παίζειν -otra aliteración, pero más suave: 'haciendo como que estaba jugando') deja a su marido encerrado en su habitación de arriba para irse abajo con su amante.

Venga, la moraleja: Jesús ama la ficción, pero para respetar la libertad y al servicio de la verdad (y la mujer del labrador ateniense es un ser monstruoso, al menos tal como la pinta Lisias, que fue pagado por el marido para sacarle de una posible condena a muerte, por haberse cargado al amante de su mujer).

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada