sábado, 16 de noviembre de 2013

Museo Nacional de Escultura de Valladolid 1

Estoy ya intentando cerrar por fin el larguísimo rosario de entradas sobre este mes de agosto en Valladolid. He ido retrasando contar lo más importante, el Museo Nacional de Escultura, porque me veo impotente para estar a la altura de lo que fueron las cuatro visitas. Lo disfruté tanto, tanto, más todavía que la última vez, que ya es decir.
Los empleados del Museo eran amables por demás: hablé con varios y todos mostraban entusiasmo por su colección, por mi alegría ante su Museo. La señora de las entradas hasta me buscó a alguien para enseñarme la capilla [allí, esta tumba de Bigarny y este retablo], con lo que tuve ocasión de volver a quejarme de algunos textos de las salas del Museo, el borrón -bien gordo, pero al final anecdótico- que ha quedado en forma de tics ideológicos, atribuibles en último término a la directora del Museo, a la que no conozco y que por lo demás me parece que está haciendo una labor excelente (muy bien su mano y los textos -ahí si- en la colección de copias de la Casa del Sol). Ya en 2010 le escribí para quejarme por textos como este: dio la callada por respuesta. Me quejé en este otro de errores históricos de bulto en otro texto y ahí siguen: ya se sabe, al ultracatólico, lo último darle la razón. En esta nueva visita me di de morros con un texto en el que se habla de María "en el círculo de las divnidades celestes": frazerismo rancio también lo había esparcido por varios textos.

Pero qué importa. Entras por la maravillosa portada y qué alegría poder volver allí.
Las dos primeras salas, para poner en contexto europeo el arte español, eran de morirse de emoción (yo ya no sé cómo decirlo para ponderarlo).
Pero mirad este retablo de Jorge Inglés, el retablo flamenco de la Vida de la Virgen, una Piedad alemana. Y en el medio, esta tabla de Pedro Berruguete:


[la foto, de Foroxerbar, que tiene excelentes imágenes del Museo, es demasiado brillante. Aquí tenéis una enormemente grande y perfecta de Google Art Project]

Yo no conseguí en mis fotos esos colores ni de coña:


Fijaos en la planta:

5 comentarios:

  1. Creo que los comentarios acerca de los textos que aquí se señalan son enteramente justos: hay en ellos (en los textos) una evidente intención propagandística, y muy poca altura, literaria o histórica. Me llama la atención (y no creo que sea casual) que la frasecita acerca de las "divinidades celestes" esté, según se ve por la foto, en el texto castellano, pero no en la traducción inglesa. Todo ello, muy mal. Y conste que yo no soy creyente.

    Dicho todo esto, los argumentos en contra tendrían más fuerza si se recordara en algún momento que esa manipulación, propagandística y absurda, se ha dado por ambas partes, y que en la España nacional-católica de no hace tanto, y aun en la actual, no sólo se imponían muchísimas lecturas interesadas en sentido contrario al que aquí se denuncia, sino que ni siquiera había, o sólo con grandes dificultades y no pequeño riesgo, la posibilidad de denunciarlas. Eso no justifica estos textos, que como dije no me gustan nada; pero decirlo pondría a la verdad un poco más en su sitio.

    Porque yo no tengo nada ni contra los "ultracatólicos" ni contra los "ultra-anticatólicos", o cualquiera de las muchas posibilidades intermedias: es cosa de cada cual. Pero la verdad de los hechos es, o debiera serlo, ajena a ideologías. Dos y dos son cuatro, crea uno en lo que crea en materia religiosa. Y el adoctrinamiento injustificado y torpe se ha dado, y aún se da, en ambos sentidos. Y en ambos está mal.

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  2. Muchas gracias, anónimo. Totalmente de acuerdo.

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  3. Muchas gracias a ti por la respuesta, que muestra claramente la honestidad de tu posición. Y no menos (debí hacerlo antes) por la entrada misma. Cuando tenga ocasión de ver el Museo (cosa que imperdonablemente aún no he hecho, aunque viajo a Valladolid con cierta frecuencia) sabré verlo y disfrutarlo mejor gracias a ella.

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  4. Fijaos en la planta, dices, y me fijo (y me emociono profundamente).

    Gracias. No sólo por esta entrada sino por tantas, tantos descubrimientos que te debo. Gracias, Ángel, de verdad: gracias.

    Esa pequeña planta sobre la cual se derraman las lágrimas de una madre.

    Gracias.

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  5. Yo he aprendido mucho de muchas cosas que has escrito tú, Jesús. Gracias por lo que dices.

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