viernes, 4 de noviembre de 2011

Malpica, el vórtice del mal

Hace años fui una vez a Malpica y acabé en una calle sin salida. Salí marcha atrás y de milagro, pero con un buen golpe en el lateral del coche. Y antes de huir de allí le pregunté a un aborigen por qué no tenían indicaciones de direcciones: me contestó que allí ya sabían donde estaba todo.
Prometi no volver nunca más.
El otro día queríamos ir por la Costa de la Muerte, empezando por punta Nariga. Había que acercarse -aunque sin entrar- pero acabamos -sin comerlo ni beberlo- abducidos en la sima de ese pueblo: una calle con bloques de hasta ocho pisos que te lleva irremisiblemente al puerto. Y ahí o te tiras al mar o das marcha atrás, dando higas sin parar: es un pueblo endemoniado.
Pero ya fuera, desde la ermita de san Adrián [san Hadrián en gallego: una hache y hecho (diferencial)] la vista de Malpica -desdibujada por el intenso brillo del sol de la mañana de sábado de octubre- hasta era bonita.
No se distinguían los bloques de pisos apretados donde debió de haber un hermoso pueblecito, antes de que los habitantes cayeran bajo el influjo del demonio, que les prometió plusvalías si hacían pisos donde antes había casas: y sí que pecaron, sí (luego dicen que la culpa de los males que padecemos es del gobierno).

En la ermita había una caseta para velas y otra para 'Misas' y un cartel con la leyenda de una serpiente que se comía niños por docenas y otra sobre una olla de oro y otra de azufre escondidas por allí.
Se veía al lado la isla Sisarga grande, una especie de bollo de piedra con la vela de cumpleaños del faro.

3 comentarios:

  1. Luis Rossi Montañés4 de noviembre de 2011, 12:57

    Malpica es un pueblo precioso por lo autentico, nada postalero con gente de verdad. Si es cierto que tiene un aire diabólico como corresponde a esa costa fantasmagórica. Hay muchas historias de ahogados en sus playas, de barcos perdidos en sus costas, de hazañas de pescadores (algunas ciertas)Malpica es ese otro lado de la mar que complementa al que yo conozco de mi Cádiz natal.

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  2. ¡Hache y hecho! Qué fácil lo haces y qué bien.

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  3. A mí, malpica, y toda la Costa de la Muerte, por supuesto, me gusta mucho. Podría ser el escenario natural de 'la Barca sin pescador' de Casona.

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